EN EL PARTIDERO.-


Yo ensillo con mi recao

pilchas sin plata y sin oro,

y como que ando en mi moro

ando siempre bien montao.

Ni poncho pido emprestao

aunque me muera de frío.

Mi listao, hasta en estío,

lo esta pasando el sereno,

mas prefiero a poncho ajeno,

andrajos del poncho mío.


Nunca debería faltar,

al hombre trabajador,

ni un peso en el tirador

ni un guen pingo qu'ensillar.

Y , si lo llega a tratar

mal la suerte una ocasión,

con güena reputación

que es fortuna inigualada

se apea en cualquier ramada

o acampa en cualquier fogón.


Como en mis brazos confío,

suelo hablar con arrogancia;

que se agranden las estancias

que a mi me alcanza lo mío.

A la suerte desafío

porque no le se temer,

hago lo que puedo hacer,

voy ande pueda llegar:

si hay escollos, a saltar!

si hay que luchar, a vencer!


Yo he dao el ultimo cobre

y el poncho de invierno he dao

y que contento he quedao,

pudiendo dar, siendo pobre.

La vida se hace salobre

cuando hay mucho que cuidar;

el que de alma sabe dar

endulza el propio vivir,

porque es triste ver sufrir

pudiéndolo remediar.


Yo, con mi moro ensillao,

maniadores y bozales

pa' redomoniar baguales,

mi güen nombre me he ganao;

nunca vergüenza he pasao

como hombre trabajador,

y además tengo el honor

que p' hablar suele ser güeno_

no bebo sudor ajeno,

bebo mi propio sudor.


De los caminos se ven

naturales maravillas;

bosques, llanos y cuchillas

y cosas tristes también.

Pero las ve solo quien

lleva en el alma un lucero,

rara vez el estanciero

en su fría indiferencia

porque tiene la conciencia

castrada por el dinero.


Entre borracho y patrón

(yo prefiero al bebedor)

cuanto más lejos, mejor

y poca conversación.

Siempre he sido remolón

pa' que me ensille cualquiera;

si me tocan las basteras

ni las espuelas me pinchan.

Ande me apreten la cincha

desparramo las bajeras.-


WENCESLAO VARELA
(De Diez años sobre el recao)

CIELITO DEL DESTIERRO

Joaquín Lencina (Ansina)

¡Canta ahora, Ansina, un cielito!
Cómo he de cantar aquí,
Si estamos en el destierro?
Dejadme que grite, sí:

¡Patria del chajá y del tero!
¡Taperas de ranchos humeantes!
¡Por defender nuestro fuero,
Nos hicimos caminantes!

¡Patria Oriental del Uruguay!
¡Tierra del charrúa y del mar!
Realistas y portugueses...
¡ay! Pronto nos verán regresar...

¡Con Artigas los orientales,
De la Patria hemos salido,
Desafiaremos los males,
Porque obraremos sin olvido!

¡Nuestro cielito oriental!
¡Limpio y luminoso!
¡Donde vuela el cardenal,
Arrogante y victorioso!

¡Cielito de las palomas,
Que acaricias los nidos
Con tus brisas y aromas
Despertando los sentidos!

¡Nuestro cielito dulce,
Que fecundas las flores,
No permitas que abuse
De la miel de tus amores!

¡Cielito sin igual!
Que alumbras la tierra del sol!
Líbranos de todo mal,
Purifícanos en crisol!

¡Cielito nuestro y grande!
Luz de nuestros ojos,
¡Haremos lo que Dios mande,
Perdonando los enojos!

¡Cielito inolvidable!
Volverá a enrojecer,
Nuestro ceibo notable:
¡Será la hora de volver!

 

Volver al Mapa