SEMBLANZA
 

El que pinte a Maldonado
no lo haga de medio cuerpo,
a ciudad como la mía
se pinta de cuerpo entero

Conozco muchos pintores
que pintaron este pueblo,
y lo pintaron muy mal
pues no saben sus secretos.

No es arrojar la pintura
sobre la cara del lienzo,
ni gastar pinceles calvos
de tanto peinar el tiempo.

Para pintar Maldonado,
se precisa cuando menos
haber crecido en sus montes
y haber corrido en sus médanos.

Para hacer un buen retrato
hay que estar ebrio de sueños
y haber bebido en sus noches
gota por gota el silencio.

Para pintar Maldonado,
hay que ser más que un maestro,
los milagros no se pintan
a no ser con pensamientos.

Pinte el fondo bien azul,
que azul es el mar y el cielo,
y coloque un grano de oro
que es el sol de nuestro pueblo.

Trace una gran franja verde,
que son los bosques esteños,
de los Burnet, los Lussich,
los Guria y los Mancebo.

Pinte con media naranja
la enferma luna mueriendo,
y estará representada
la Bahía del Portezuelo.

Pinte una paloma blanca,
mensajera de recuerdos,
es la Torre del Vigía
reliquia color del tiempo.

Para hacer un buen retrato
de este Maldonado viejo,
mezcle el vino de la aurora
con el añil de su cielo.

Ponga una gota de sangre
del sol que muere a lo lejos,
y el zumo de algas marinas
le darán el tono auténtico.

Mirando tanta grandeza
pinte un ojo muy pequeño
es la Cachimba del Rey,
el manantial dulce y fresco.

Si ocupa al pintar el cuadro
su ángulo inferior derecho,
pinte una espiga de trigo
que es la firma del progreso.

Yo soy pintor de esas tierras,
y tanto pinté a mi pueblo,
que ahora lo hago de memoria
con un solo pensamiento.

Unos pintan con pintura,
yo siempre pinto con versos.

 

Raúl Montañés
Payador oriental y poeta fernandino.
(Fallecido en 1999)

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