ROMANCE DE MARÍA SEGOVIA

Eliseo Salvador Porta

María Segovia, sola,
vas haciendo tu camino,
una jornada tras otra,
sin carreta, sin marido;
sola de día y de noche
sin hombre muerto ni vivo.

Tú sola, María Segovia,
sola tu, con tu apellido.
Por cuchillas y por montes
sin esclavos y sin hijos.

Bien neta, toda futuro,
solita tú, con tu hatillo.
María Segovia a secas
caminando hacia el exilio.

Sin padres y sin hermanos,
sola tú, con tu destino
¿Dónde estás, María Segovia?
¿Dónde fueron tus huesitos?

YO SE QUIÉN SOY

Eliseo S. Porta - Alfredo Zitarroza

Caña de azúcar, caña de azúcar,
¿por qué no endulzas el cañaveral?
Amargo mar.

Las hojas secas, las hojas secas,
las hojas secas del cañaveral
ardiendo están.

Machete hermano, las cañas negras,
las cañas negras tendrás que voltear.
Hay que cortar.

Todo tiznado, negro y barcino
sudando a chorros como un animal.
Yo sé quién soy.

Me cae la sombra, desde el sombrero,
me cae la sombra como un antifaz.
Yo sé quién soy.

Ay, los riñones que se me parten,
que se me parten por menos de un real.
Hay que cortar.

Caña de azúcar, caña de azúcar,
¿Por qué no endulzas el cañaveral?
Amargo mar.

Machete hermano, mañana al alba
saldré temprano hacia el cañaveral.
Yo sé quién soy.

Y si no vuelvo, caña de azúcar,
machete en mano yo sé dónde ir.
Mirá que sí.



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