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Las Piedras 

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"La Ciudad Artesanal"

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HIMNO

Autor: Juan Casillas Avarez


Somos de la Ribera
de Las Piedras, Puerto Rico.
que entre ríos y montañas ampliamos horizontes
cultivando nuestra tierra.

En el Centro del Oriente
quiso el Obispo de España
que con amor y gran empeño
fundada su templo en la
montaña de los pedreños.

Somos del barco artesanos
como pájaros cantores
nos da el sol sus esplendores
e ilumina en nuestras manos
la noble y gloriosa enseña
de la Patria Borinqueña.

Con valor, oh ribereños
miremos hacia el futuro
y al triunfo siempre seguros
marcharemos los pedreños.

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Nana taína

por Sonia M. Rosa

Acuéstate en la hamaca nitaíno pequeño,

Quédate quietecito y yo te diré un cuento,

La historia de los padres que fundaron la tribu

De los señores nobles de los grandes taínos.

Cuentan que había una cueva, una cueva especial

Era Cacibajagua donde debían morar,

Y tenían instrucciones de no salir de día,

El sol era maldito y los castigaría,

y los que se arriesgaban transformados

serían en pájaros carpinteros,

inriris o jutías.

Así que por las noches salían a jugar,

los niños nitaínos en el parque ancestral,

 

Mientras que los adultos salían a cazar,

La sabrosa cotorra, la iguana que corría,

por las playas y montes y también cocolía,

y corrían despavoridos pronto al

amanecer y se iban a su cueva

Cansados del quehacer.

Pero un rebelde muchacho,

Guahayona le decían,

sabia que el sería el rey de la mentira,

Y a todas las mujeres un día engañó.

Las dejó en una isla y una raza

Empezó

de mujeres guerreras llamadas Amazonas,

que odiaban a los hombres y que vivían solas,

en la isla secreta

Maití, Maitininó,

siempre en pie de guerra,

buscando a los hijos que el tambien les quitó

Abandono a los niños Guahayona,

Los pobres le gritaban tonatona

Fueron tantos los gritos de dolor,

que un dios muy compasivo vino y los transformó

en ranas que gritaban tona, tona.

Buscaban a sus madres que dolor.

Siguiendo su aventura Guahayona enfermó

Del mar vino una diosa y la piel le sanó,

Dicen los que bien saben que ella era sirena,

y que cantaba un canto que eliminaba el mal.

Así que Guahayona

Dejó de hacer el mal , con cibas y guanines

De nuevo se echó al mar,

a contar su aventura a aquellos de la cueva.

Cacibajagua cueva del bien,

Cacibajagua de donde los taínos vuelven a florece.

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