Campeche

HIMNO CAMPECHANO

Coro

Liberales y heroicos patriotas
Que nacisteis a orillas del mar
Del guerrero clarín ya las notas
Para siempre poder olvidar.

Estrofas

I
Tú, Campeche, la madre querida
De marinos audaces, valientes,
De esos hijos admira las frentes
Que hoy adorna la oliva de paz
Sin las luchas de tiempos pasados
Hoy en ellos descansas contenta
Y tu vida preciosa alimenta
Del trabajo el honrado jornal.
II
Son tus cantos cual cantos de ave
Que en tus bosques pacíficos vive
Y en las ramas cantando recibe
Como tú, de los libres el sol
Esos himnos tus hechos recuerden
Y los copie en su libro la historia
Para grata y eterna memoria
De tu fe, tu constancia y valor.
III
Hoy caminas en medio de flores
Sin que nada moleste tu paso
Que tu dicha jamás tenga ocaso
Que no vuelvas jamás a sufrir
¡El trabajo es el único faro
Que en el mar de la paz lleva al puerto
No le pierdas de vista y de cierto
Tuyo siempre será el porvenir.
IV
En tus vírgenes campos feraces
El benéfico arado me mire
Como el arma que solo conspire
A aumentar tu riqueza y tu bien
Ya tus naves, de gloria cubiertas,
Han llevado el pendón mexicano
Más allá, más allá del océano
Y admiradas han sido doquier.
V
Nada falta, Campeche querida,
A tu ser, a tu fama, a tu gloria:
Inmortal ha de ser tu memoria
Y tu nombre también inmortal
¡Que la paz en tu suelo se arraigue
Sin tener el menor enemigo
Y la ciencia y las artes contigo
Marcharan de tu dicha a la par!
VI
Por ti son en el mundo llamados
Liberales y heroicos tus hijos
Que al librarte de males prolijos
Sus hazañas el mundo admiro,
Si otra vez en la lucha te hallares,
Defendiendo tu suelo y tu nombre,
En cada hijo tendrás siempre un hombre
¡Que derrame su sangre en tu honor!

Enrique Novelo Ortegón
Leandro Caballero García
1899

 

 

 

 

“El Pregonero”

Zoila Quijano Mc. Gregor

Este es Campeche señores,
la tierra del pregonero,
se levanta con el sol,
y se oye con los luceros.

Se levanta muy temprano,
con sus alegres palmadas
el gordito panadero,
de imperial panadería,
el gordito panadero,
de imperial panadería.

"Pan marchanta, pan caliente,
saramullo, pan batido
y hojaldras a tres por veinte"

"Tan dulces como los ojos
de la que es Patrona mía"
así pregonan las guayas
del barrio Santa Lucía

"Guayas dulces, guayas frescas
acabadas de bajar,
¿Quién me las quiere comprar?"

Tan negro como su suerte,
cansado de tanto andar,
así grita el carbonero
que esta ya pa' reventar:

"Carbón marchanta, carbón..."
Ahí viene el buen viejito
con su vitrina en la mano,
regalándole a los niños
un turrón de buen tamaño,
regalándole a los niños
un turrón de buen tamaño.

"Ya me voy, y no volveré a pasar,
y la niña va a llorar
si no le compra un turrón.

Ya me voy y no volveré a pasar,
si no lo quiere comprar
se lo voy a regalar".

Así al caer de la tarde,
en la feria del color
escuchan los Campechanos
este regional pregón:

"Brien, brien, pámpano fresco..."

Este es Campeche señores,
la tierra del pregonero,
se levanta con el sol,
y se oye con los luceros.




 

PLAYERA

Baje a la playa la dulce niña,
perlas hermosas buscaré,

deje que el agua durmiendo ciña
con sus cristales su blanco pie . . .

Venga la niña risueña y pura,
el mar su encanto reflejará
y mientras llega la noche oscura
cosas de amores le contará.

Cuando en levante despunte el día
verá las nubes blanco tul
- como los cisnes de la bahía -
rizar serenos el cielo azul.

Enlazaremos a las palmeras
la suave hamaca y en su vaivén

las horas tristes irán ligeras
y sueños de oro vendrán también.

Y si la luna sobre las olas 
tiende de plata bello cendal,
oirá la niña mis barcarolas
al son del remo que hiende el mar,

mientras la noche prende en sus velos
broches de perlas y de rubí,
y exhalaciones cruzan los cielos
lágrimas de oro sobre el zafir!

El mar velado con tenue bruma
te dará su hálito arrullador,
que bien merece besos de espuma
la concha nácar, nido de amor.

Ya la marea, niña, comienza, 
ven que ya sopla tibio terral,
ven y careyes tendrá tu trenza
y tu albo cuello rojo coral.

La dulce niña bajó temblando,
bañó en el agua su blanco pie,
después, cuando ella se fue llorando,

dentro las olas perlas hallé.

                                    Justo Sierra

 

 

 

 

 

 



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