HIMNO DE LA
COMUNIDAD DE MADRID

Yo estaba en el medio:
Giraban las otras en corro,
Y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
Ya se hacen Estado los pueblos,
Y aquí de vacío girando
Sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una:
No voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
Autónomo, entero!
Mire el sujeto
Las vueltas que da el mundo
Para estarse quieto.

Yo tengo mi cuerpo:
Un triángulo roto en el mapa
Por ley o decreto
Entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
Provincia de toda provincia,
Flor del desierto.
Somosierra me guarda del Norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
Se llevan el resto.
Y a costa de esto,
Yo soy el Ente Autónomo último,
El puro y sincero.
Viva mi dueño,
Que, sólo por ser algo,
¡Soy madrileño!

Y en medio del medio,
Capital de la esencia y potencia,
Garajes, museos,
Estadios, semáforos, bancos,
Y vivan los muertos:
¡Madrid, Metrópoli, ideal
Del Dios del Progreso!
Lo que pasa por ahí, todo pasa
En mí, y por eso
Funcionarios en mí y proletarios
Y números, almas y masas
Caen por su peso;
Y yo soy todos y nadie,
Político ensueño.
Y ése es mi anhelo,
Que por algo se dice:
De Madrid, al cielo.

A.García Calvo - P.Sorozábal Serrano

MADRID

Cuando llegues a Madrid
chulona mía
voy a hacerte Emperatriz de Lavapiés
y a alfombrarte con claveles la Gran Vía
y a bañarte con vinillo de Jerez.

En Chicote un agasajo postinero
con la crema de la intelectualidad
y la gracia de un piropo retrechero
mas castizo que la calle de Alcalá.

Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací
por algo te hizo Dios
la cuna del requiebro y del chotis

Madrid, Madrid, Madrid,
en México se piensa mucho en ti
por el sabor
que tienen tus verbenas
por tantas cosas buenas
que soñamos desde aquí
y vas a ver lo que es canela fina
y armar la tremolina
cuando llegues a Madrid.

Agustín Lara

LA PUERTA DE ALCALÁ

Acompaño a mi sombra por la avenida
mis pasos se pierden entre tanta gente
busco una Puerta, una salida
donde convivan pasado y presente.

De pronto me paro, alguien me observa
levanto la vista y me encuentro con ella.
Ah! y ahí está, y ahí está
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Una mañana fría llegó
Carlos III con aire insigne
y se quitó el sombrero muy lentamente
bajó de su caballo
con voz profunda le dijo a su lacayo:
ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Lanzeros con casaca, monarcas de otras tierras
farrones que llegan inventando la guerra
milicias que resisten bajo el "no pasarán"
y el sueño eterno, como viene se vá.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Todos los tiranos se abrazan como hermanos
exhibiendo a la gente sus calvas indecentes
manadas de macantes, doscientos estudiantes
inician la revuelta, son los años 60.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Un travesti perdido, un guardia pendenciero
pelos colorados, chichecas en los cueros
rockeros, insurgentes modernos, complacientes
poetas y colgados aires de libertad.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Miro de frente y me pierdo en sus ojos
sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña
no intento esconderme, nadie la engaña
toda la vida pasa por su mirada.
Mírala, mírala, mírala,
mírala, mírala, mírala
la Puerta de Alcalá.
Mírala, mírala, mírala,
mírala, mírala, mírala
la Puerta de Alcalá.

Victor Manuel - Ana Belén

LOS NARDOS

Por la calle de Alcalá
con la falda almidoná
y los nardos apoyaos en la cadera,
la florista viene y va
y sonríe descará
por la acera de la calle de Alcalá.

Y el gomoso que la ve
va y le dice: Venga usté
a ponerme en la solapa lo que quiera,
que la flor que usté me dá
con envidia la verá
todo el mundo por la calle de Alcalá.

Lleve usté nardos, caballero,
si es que quiere a una mujer ...
Nardos ... No cuestan dinero
y son lo primero
para convencer ...
Llévelos, y si se decide
no me moveré de aquí.
Luego ... si alguien se los pide
nunca se le olvide
que yo se los dí.

Una vara de nardos
al que quiera saber
si será por fin dueño
de un querer de mujer.

Llévelos usté,
no lo piense más;
mire que en amor
suerte le han de dar.
¡Ah ...!

Lleve usté nardos, caballero,
si es que quiere a una mujer ...
Nardos ... No cuestan dinero
y son lo primero
para convencer.

Por la calle de Alcalá
con la falda almidoná etc.

Nardos ...
Si alguien se los pide
nunca se le olvide
que yo se los dí.

E.González del Castillo

ESTUDIANTINA MADRILEÑA

Por las calles de Madrid
Bajo la luz de la luna
De Cascorro a Chamberí
Pasa rondando la Tuna
Su alegría y buen humor
Son en la noche abrileña
Como un requiebro de amor
A la mujer madrileña

Asómate, asómate al balcón
Carita de azucena
Y así verás que pongo en mi canción
Suspiros de verbena
Adórnate ciñendote un mantón
De la china, la china
Asómate, asómte al balcón
A ver la estudiantina

Clavelitos rebonitos del jardín de mi Madrid
Madrileña no nos plantes
Porque somos estudiantes
Y cantamos para tí

Asómate, asómate al balcón
carita de azucena
Y así verás que pongo en mi canción
Suspiros de verbena
Adórnate ciñendote un mantón
De la china, la china
Asómate, asómte al balcón
A ver la estudiantina.

A LA SOMBRA DE UN LEON

Llegó,
con su espada de madera
y zapatos de payaso
a comerse la ciudad.

Compró,
suerte en Doña Manolita
y al pasar por la Cibeles,
quiso sacarla a bailar un vals,
como dos enamorados
y dormirse acurrucados,
a la sombra de un león.

¿Qué tal?
Estoy sola y sin marido.
Gracias por haber venido,
a abrigarme el corazón.

Ayer,
a la hora de la cena,
descubrieron que faltaba,
el interno 16.

Tal vez,
disfrazado de enfermero,
se escapó de Ciempozuelos
con su capirote de papel.

A su estatua preferida,
un anillo de pedida,
le robó en El Corte Inglés.

Con él
en el dedo, al día siguiente,
vi a la novia del agente,
que lo vino a detener.

Cayó,
como un pájaro del árbol,
cuando sus labios de mármol,
le obligaron a saltar.

Quedó,
un taxista que pasaba,
mudo al ver cómo empezaba,
la Cibeles a llorar
y chocó contra el Banco Central.

Joaquín Sabina