Bailes Tipicos

de España

 

Sardana

La sardana es una danza en grupo y en círculo, que se baila en Cataluña y Andorra. Los participantes se cogen de las manos por parejas, entendiendo como pareja un hombre que coge con la mano derecha a una mujer, que resulta por lo tanto en un patrón alterno de hombre-mujer-hombre-mujer.
Por lo que se refiere a la longitud de una sardana, hay sardanas de 7 y de 10 "tirades", que tienen unas estructuras definidas de pasos "curts" (cortos) y "llargs" (largos). Una variedad menos usual es la sardana revessa, una sardana donde es muy difícil encontrar el tiraje (número de compases que tiene la música) por lo que un miembro del grupo lo calcula a partir de peños motivos musicales y sus diferencias.
Parte del éxito de la sardana como danza social radica en su carácter de danza abierta que admite un número altamente variable de parejas y que, al menos a nivel público, no requiere especiales condiciones físicas para su práctica, aunque no es así cuando se trata del "Bàsic d'Honor", la competición de sardanas nacional de Cataluña.

 

La Muiñeira

La muiñeira es una danza y un género musical tipicamente gallegos. Como género, se distingue principalmente por su compás de 6/8, rápido y vivo, del cual existen algunas variantes.
Existen dos tipos de muiñeira:
- La muiñeira nueva, en la que se acentúa la primera corchea de las tres que componen el ritmo base. Como baile, la muiñeira nueva sigue el esquema coreográfico tradicional en el que un grupo de parejas de hombres y mujeres bailan haciendo coreografías basadas en tablas o ruedas.
- La muiñeira vieja (también llamada empuñada, por la particular manera de tocarse en la pandereteira) en la que se acentúa la segunda corchea, produciendo una sensación rítmica diferente. La muiñeira vieja se puede bailar en combinaciones de uno o dos hombres frente a varias mujeres, dependiendo de la tradición local. Tanto el género de la muiñeira vieja como las danzas que la acompañan se consideran de origen anterior que la muiñeira nueva.

 

Flamenco

El baile flamenco es una manifestación muy antigua circunscrita al ámbito andaluz. Tiene una vigencia de más de dos siglos, dentro de una evolución constante a lo largo de este largo periodo de tiempo. Su edad de oro se registra entre 1869 y 1929. Depende completamente de la guitarra, que le presta el compás y el ritmo imprescindibles para su realización, de manera que su progreso va unido al de este bello instrumento.
El baile flamenco es individual, introvertido, se realiza en un espacio reducido, es abstracto (es decir no compone un argumento), requiere una gran concentración y la improvisación tiene una gran importancia.

 

Sevillanas

Las sevillanas son un cante y baile típico de Sevilla, que se cantan y se bailan en las distintas ferias que se celebran por toda la región andaluza.
En las sevillanas existe una variedad infinita de temáticas entre las que podemos clasificar como las más relevantes: las regionalistas, las de tipo amoroso, rocieras, corraleras, bíblicas, boleras, litúrgicas, de feria, etc.
El baile, es el folclórico más popular y más conocido en España pudiéndose diferenciar entre bailes rápidos o lentos. Las sevillanas se suele bailar por pareja, salvo excepciones y experimentales combinaciones donde el baile lo ejecuta una formación de más de dos personas al mismo tiempo, al son de las cuatro coplas en que se divide la sevillana. En otros tiempos eran siete coplas las que componían la sevillana completa, escasamente se puede escuchar que haya alguien que las cante como antes. Se pueden diferenciar cuatro movimientos dentro del baile: paseíllos, pasadas, careos y remate. El fin de la última copla se hace coincidir la música y el baile haciendo los que lo ejecutan un bonito y a veces romántico y provocativo desplante.
Su compás es de 3 x 4, es decir, de tres tiempos. De estos tiempos, el primero es fuerte y los dos siguientes son flojos.
La música que acompaña a la sevillana surge por norma de las cuerdas de una guitarra que se toca en cualquier tono, dependiendo del cantante. Los primeros sones que se ejecutan es rasgueando, hasta que el cantante o el guitarrista hace la introducción del cante.

 

Buleria

Las bulerías (de bullería, y este de bulla, griterío y Jaleo, o de burlería, burla) son el palo flamenco más típico de Jerez de la Frontera, generalmente de tres o cuatro versos octosílabos.
Bulerías son un palo bullicioso, fiestero y alegre del flamenco. Se distinguen por su ritmo rápido y redoblado compás que se presta mas que otros cantes al jaleo y las palmas. Suelen ser el baile con el que se remata toda juerga flamenca (donde formando un semicírculo y de uno en uno, los intérpretes van saliendo a bailar una parte de la pieza musical.)
Las bulerías derivan de la Soleá ya que el "Loco Mateo", su primer intérprete, remataba de esta manera sus solerares (o soleás). Se caracterizan por su cante bullicioso, generalmente para bailar, cuyo origen data de finales del siglo XIX. Se distinguen por su ritmo rápido y redoblado compás, que admite mejor que ningún otro estilo, gritos de alegría y expresivas voces de jaleo. Su tonalidad puede ser Mayor o menor. Sin embargo las más flamencas (con más pellizco) se encuentran en modo dórico.

 

El Uno y El Dos (Valencia)

Baile muy popular en la tierra valenciana y en y todo Levante.
Propio de festividades populares y de ocasiones familiares en que triunfa el buen humor y la alegría. Se baila por parejas, formando rueda, quedando los hombres dentro del círculo, dándose la espalda.
La música tiene un ritmo vibrante y rápido. Los pasos son complicados y vistosos y durante los estribillos hacen los bailarines evoluciones llenas de gracia y teatralidad.
Los especialistas consideran este baile como incluido en el grupo de los llamados mímicos. La indumentaria presta al baile luz y colorido, y las guitarras ponen en la danza y en la copla el inconfundible destello de su españolísimo rigor musical.

 

El Corri-Corri

Es sin duda junto con el pericote la auténtica joya del baile asturiano.
Se considera de origen y domino exclusivo de la zona de Cabrales, concretamente de Arenas, donde se bailaba en las fiestas o como obsequio a ilustres visitantes.
Lo interpretaban un número variable de mujeres ( 6 ú 8 ) y un sólo hombre llamado "bailín", al son de un romance (normalmente "la peregrina y el Pastor") entonado por unas viejas que a la vez tocaban panderetas y tambor. El "bailín" las persigue, ellas le ignoran, él insiste, ellas le huyen, él cansado las deja, ellas vuelven en su busca,... y todo realizando una serie de pasos saltados, de saludos, de braceos agitados del hombre, frente al deslizamiento y braceo suave que realizaban ellas portando una rama de laurel ( se habla de otros tipos de hierbas: helecho, hierba luisa,...) en cada mano.

 

Pericote

Baile documentado ya desde 1862, de gran importancia y datada presencia en casi todas las fiestas celebradas en Llanes y muchas parroquias vecinas. Su ejecución se disponía en lo que se conocían como "triadas" que eran grupos de tres, compuestos por un hombre y dos mujeres y que eran acompañados por pandereta, tambor y eran cantadas (se solían cantar romances o coplas sueltas.)
Recibió otros nombres durante algún tiempo como "válame" o el "contrapaso", pero finalmente la acepción que permaneció y la que conocemos actualmente es la de "pericote".
Muchos factores han influido en las transformaciones que ha sufrido el pericote hasta llegar al que hoy conocemos. Primero la expansión geográfica del baile introduce algunas alteraciones musicales y coreográficas según que zona, después la falta de "pericos" (se llamaron asi las mujeres que hacian el papel del hombre en el Pericote de Cue, vistiendo de forma llamativa) hace que la estructura inicial de "triada" se pueda transformar en algún caso por parejas mixtas, durante la segunda década de 1900 comienza a ser acompañado a la gaita, y no a la pandereta, tambor y cantado como al principio, etc...
Hoy en día conocemos 4 versiones de pericote. Las de San Roque y la Magdalena, las de la Guía, y las de Cué.
Lo que sí es cierto y común a todas ellas, es que el pericote constituye uno de los vestigios más arcaicos de danza y música que conservamos en Asturias y que junto al corri- corri ( del que se ha dicho acerca de su similitud) es una de las danzas más importantes de las que presumimos.

 

La Parranda

Pertenece a la familia de seguidillas, resultando una de las piezas más sencillas y animadas del repertorio. Típico del sureste, en la huerta de Murcia con el tiempo se sustituyeron por las malagueñas, que finalmente se convirtieron en los bailes populares con más éxito.
Cómo se baila una parranda
Se coloca el bailaor frente a la bailaora. Si se cuenta con varias parejas se hacen dos filas, los hombres frente a las mujeres. Comienza la música y comienza el baile con los movimientos particulares de cada bailaor. Cuando suena la copla, los que están bailando comienzan a dar pasos laterales, y en el momento del paseo de la copla, en el que no se canta, los bailaores se cruzan con su pareja y al llegar al lugar que ocupaban los otros se giran sobre sí mismos.
Las parrandas se pueden hacer muy variadas, con pasos diferentes, más giros y zapateados. Una peculiaridad especial es que cada zona tiene su baile de parrandas particular, por lo que según el movimiento de las parejas se puede intuir de dónde son.

 

Jota Aragonesa

El baile por excelencia en Aragón es la jota. Tal como hoy la conocemos, se compone de una síntesis de elementos que no es fácil encontrar en sus orígenes puesto que, como todas las músicas populares, se origina a través de largos y a veces incógnitos procesos.
El canto es homófono o a dúo más raramente, con uno o dos ejecutantes o coro bien alternado en las "coplas de picadillo". El compás es ternario, con melodías de acordes tónicos del modo mayor y de séptima dominante. Las melodías instrumentales son llamadas normalmente "variaciones" y las vocales "canciones", "coplas" o "cantas".
La jota bajo aragonesa es la más elaborada y seguramente la más antigua; entre las variantes locales hemos de señalar las de Alcañiz y Albalate. En Alcañiz el ritmo es relativamente rápìdo, alegre, y en la primera y en la segunda coplas cantadas se dan unos ágiles saltos, o batudas, chocando las piernas al saltar. La de Albalate del Arzobispo es muy parecido a la de Alcañiz, más lenta y con el paso menos movido.
Las jotas de Calanda y Andorra son parecidas, aunque la primera es más lenta, reposada y señorial, muy próxima a determinados bailes valencianos.
En Zaragoza hay diversas modalidades que varían, esencialmente, por la distinta rapìdez de su ejecución; ninguna tiene pasos punteados, y el ritmo determina brincos, alzando las piernas apoyadas solamente en la media punta; en la variedad rápida, que es la más violenta de todas las jotas, hay arrodillados dobles; todas las jotas zaragozanas se bailan con los brazos en alto.
La jota de Huesca es menos rápida, con modalidades curiosas en el Pirineo, donde ha sufrido influencias francesas, y hay algunos pasos "agarrados". En Echo hay tres variaciones:"trenzado", "pateta" y "pasao", y las parejas bailan agarradas mientras se entonan las coplas de acompañamiento.

 

S’Escandalari (Ibiza)

Esta danza tiene un clarísimo origen campesino, de viejo rito labrador. Antiguamente servía para expresar con garbo y alegría el fervor de los labriegos al final de las faenas de labranza y recolección: la siega, la vendimia, la recogida de la aceituna... En castellano su nombre es tanto como "escandaloso", tomando el escándalo no en sentido peyorativo, sino en el bueno de bulla y jolgorio sano y popular. Posiblemente sea una de las danzas más antiguas del acervo folklórico español, y de las más alegres, vistosas y coloristas.

 

Aurresku:

en Gipuzkoa y Bizcaia es el baile solemne y elegante por excelencia. Lo bailaba el pueblo en las grandes fiestas, pero lo bailaban también los diputados. En estos casos, era costumbre sacar por pareja del aurreskulari a la señora o hija del alcalde, la que no hacía más que presenciar la fiesta, ya que en este baile la mujer no baila sino que es bailada. Una fila de ocho, diez o más personas que lo forman entran en la plaza, unidas por las manos, saliendo generalmente del Ayuntamiento. Se compone exclusivamente de hombres, de los cuales el primero (el aurresku) y el último (el atzesku) tienen en la mano sus boinas o sus sombreros. Estos dos son los personajes importantes de la danza. Se da solemnemente una vuelta por la plaza y al llegar frente al Ayuntamiento el aurreskulari baila sus primeros movimientos coreográficos. Cuatro o dos de los de la cuerda salen entonces y traen a la que ha de ser la pareja del aurreskulari. Una vez en la plaza, se adelanta éste y baila ante ella uno de los tiempos de la danza. Igual ceremonia se repite con el atzesku, para quien se trae otra pareja, bailando ante ella en forma semejante al anterior. Sucesivamente son traídas más parejas para los demás que forman la cuerda o fila quedando separadas de los hombres por unos pañuelos. Entonces se baila el llamado desafío, en elque el aurresku y el atzesku bailan otro de los tiempos, con su adecuada música, original y movida y en el que ambos ejecutan y lucen sus agilidades.

 

Chotis:

En Madrid al son de un organillo se baila en pareja cara a cara, y durante el baile la mujer gira alrededor del hombre, que gira sobre su propio eje. Se dice que el hombre no necesita más espacio que el de una baldosa para bailarlo. Generalmente se baila en las verbenas, fiestas típicas de Madrid. Las mujeres suelen bailarlo ataviadas con un mantón de Manila y los hombres suelen lucir una parpusa en su cabeza y el safo anudado al cuel

 

Danza de la Rosca (Salamanca)

Baile salmantino, propio de la gente charra. Como muchas danzas de religión, es propia de las bodas y los bautizos, es decir, en las ocasiones solemnes de familia.

 

Fandango

El fandango manchego, juntamente con sus variantes, como las rondeñas y las malagueñas, es muy parecido en el fondo y formas musicales al andaluz, que tiene muchos admiradores en esta región entre la gente avanzada en años, pues la juventud entera está detrás del nuevo folklore estilizado que llevan a los teatros de La Mancha Juanito Valderrama (ídolo de las comarcas de Alcázar, Tomelloso, Manzanares y Valdepeñas), Marchena, La Niña de la Puebla y otros muchos cantaores de fandanguillos... extraños a nuestro propio temperamento nacional, dentro del verdadero folklore.
Sin embargo, todavía perdura entre los viejos este típico y tradicional baile, que tiene su mejor manifestación en Ciudad Real, Tomelloso, La Solana, Alcázar, Villarrubia de los Ojos, Herencia y otros muchos pueblos.
Veamos cómo se baila en La Solana. Suelen bailarlo varias parejas juntas, las cuales se colocan de frente. Los hombres, con los brazos en las caderas, y las mujeres, con castañetas para marcar los movimientos, la derecha en la cadera y la otra colgando.
En este baile se cantan las coplas que uno quiere. Su primer cantar, llamado paseo, tiene tres pasos; el segundo, llamado la arrastrá, cinco pasos; el tercero, llamado la cruz, cuatro pasos; el cuarto denominado arratrá doble, diez pasos; y el quinto, conocido por arratrá con doble vuelta, tiene 16 pasos.
Suele acompañarse con guitarras, mandurrias y castañetas.

 

Danza del Paloteo

He aquí un baile interesantísimo de La Mancha toledana, típico y tradicional de este pueblo, que se viene celebrando desde hace muchísimos años, como aseguran los viejecitos de la localidad.
Para bailar esta danza se precisan ocho danzantes y un muchacho, llamado el rabozorra, quien va danzando en medio de todos con un látigo en la mano. Esta danza se baila de la forma siguiente:
Se colocan los danzantes en dos filas, de frente, y al compás de la melodía, bailan la danza del paloteo, marcando el ritmo con las castañetas y con los golpes de los palillos. Durante la misma, se cambian de paso, una fila con otra, haciendo diversos ejercicios rítmicos, siempre al compás del tambor y la dulzaina.
Terminada esta danza, sigue otra vez la de carrera, por diversas calles del pueblo, hasta el momento en que tiene lugar la típica danza del cordón, que consiste en poner un palo en el centro, con ocho cintas de colores, unidas al dedo corazón de la mano de los danzantes, los cuales, mudándose unos con otros, van tejiendo un cordón, de donde proviene la danza del mismo nombre.
Finalizada esta danza, recogen el palo y siguen bailando, por las callejuelas y plazas del pueblo, la danza de la carrera.

 

Las torrás

Este baile manchego, muy típico y tradicional, es mucho menos conocido que las seguidillas y hoy día se practica en muy pocos pueblos, a excepción de La Solana, Daimiel, Villahermosa, Torre de Juan Abad y la capital de la Provincia. Es una variante de las seguidillas, aunque de un movimiento más animado y más alegre, cuyo compás es de tres tiempos, y de un ritmo musical diferente, parecido a las segudillas sevillanas. Las parejas, mozos y mozas, se colocan en fila. La posición del cuerpo y de los brazos es idéntica al de las manchegas. Al romper a tocar la rondalla, y una vez que se ha preludiado la salida o introducción, salen a bailar primeramente las mozas, con vuelta de al revés, mientras tanto, los mozos, al mismo tiempo, dan otra vuelta de la misma forma, quedando las parejas de frente, con corte de rodilla derecha hasta pisar tierra. Las torrás tienen también tres tercios, todos ellos diferentes, con nueve coplillas o cantares, siendo la salida de cada tercio siempre la misma música. En La Solana, se conserva todavía, en toda su pureza y desnudez, el folklore manchego, en sus más distintas modalidades, a través de sus bailes y danzas.

 

Bolero

El baile del bolero simboliza la esencia pura del folklore manchego, impregnado de una gran riqueza lírica, capaz de enmudecer a cualquiera.
Por regla general, suelen bailarlo ocho parejas, hombres y mujeres. Éstas se visten con faldas de vuelo, largas hasta el tobillo, blusa floja de lunarillo y satenes negros, adornados con agremán de seda, lentejuela y cuentecillas. Llevan botas de cartera con botones abrochados al lado de afuera o zapato abotinado y medias de diversos colores y labores; mantoncillo de manila pequeño de talle y tocas de lana con flecos, sujetando los palillos o castañetas con las manos. Los hombres llevan pantalón largo y estrecho, sin volver y sin vuelo, ajustado al tobillo, chaqueta corta, chaleco bordado y faja de varios colores, con camisa blanca y muchos plieguecillos, tapa de pechera de dos dedos de anchura y sombrero cordobés, acompañándose con los dedos que hacen de palillos.
Este baile tiene tres tiempos diferentes.

 

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