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Himno Patriótico
del 15 de Setiembre

Letra de Juan F. Ferraz
Música de José Campabadal

Los hijos del pueblo

levanten la frente

al sol refulgente de la libertad.



Sepamos ser libres

no siervos menguados,

derechos sagrados

la Patria nos da.



Sí, cantemos el himno sonoro

a la Patria, al derecho y al bien,

y del pueblo los hijos en coro

de la ley juren ser el sostén.



Nuestro brazo nervudo y pujante

contra el déspota e inicuo opresor

a los ruines esbirros espante

que prefieren el ocio al honor.



Las cadenas rompió del pasado

las que fueran pacifica grey

y los libres su vida han sellado

con su sangre por Patria y por Ley.



Sólo es hombre el que tiene derechos,

no el que vive en la torpe abyección,

y baluarte serán nuestros pechos

contra el yugo de inicua opresión.



Nuestra raza la frente altanera

nunca incline la empresa tenaz:

de la Patria la noble bandera

no dejemos plegarse jamás.



Suelta al viento flamee ondulante

cual celaje de espléndido tul,

tumba sea del bravo soldado

el pendón blanco, rojo y azul.

 

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AÑORANZA DE TI
Letra y música: Edgar Leal Arrieta

Con los vientos que anuncian
que viene el verano llegan los recuerdos
un pasado tan lindo que juntos vivimos
no hace mucho tiempo

Son ecos de un idilio
como no ha existido otro en este mundo
que vino a florecer
bajo el divino cielo de esta tierra Linda

De esta tierra de mujeres bellas
y de hombres valientes
donde siempre se oyen por las noches
lindas serenatas

Que interrumpen la calma quietud
de este pueblo que orgulloso está
de ser cuna de esta tradición
Y costumbres que no acabarán

Y que siempre podrá presumir
del encanto que te adorna a ti
santacruceña eres el tormento
de mi corazón

 

 

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"Tico de Corazón"
Eduardo "Balo" Gómez

Yo vengo de una tierra muy pequeña,
Adornada con la selva y el coral.
Si usted quiere llegar yo le doy las señas,
Yo vengo de donde nace la paz.
Yo vengo donde lo amable es cotidiano,
Y por una sonrisa no hay que rogar,
Yo vengo de donde el ejército es pretérito, pasado,
Encadenado, que no queremos soltar.
De donde el cariño nace con los niños, se cultiva en
Las escuelas, y se cosecha al andar.

Yo vengo de Costa Rica, un país muy chiquitico.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.

Yo vengo de una tierra encantadora,
La heredamos del trabajo y del sudor,
Yo vengo de donde el aroma de la aurora,
Se envuelve con la fragancia del amor.
Ay Costa Rica de mi alma te amo tanto,
Te llevo patria querida en el corazón,
Y tengo algo de porteño, de Cartago,
De herediano, de manudo y del atlántico también.
Un poquito de josefino y muy dentro de mi alma
Llevo al Guanacaste que me vio nacer.

Yo vengo de Costa Rica, un país muy chiquitico.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.
Yo vengo de Costa Rica, un país muy chiquitico.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.
Y soy latino por dentro y tico de corazón.

Y tengo algo de porteño, de Cartago,
De herediano, de manudo y del atlántico también.
Un poquito de josefino y muy dentro de mi alma
Llevo al Guanacaste que me vio nacer.

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EL COLOR DE LA PITAHAYA

Adriano Corrales Arias

Asombra la lujuriosa sombra veteada color violeta
casi azul del espumante cristal
contrastado contra el rojo mantel
donde la erótica tropical del aguacate
con faldas de lechuga y otras viandas envuelven
la severidad de tu rostro transparente
por donde pasan hombres mujeres niños niñas
amores odios pasiones silenciosamente
correría de deseos tensas calmas después del éxtasis
por las calles soleadas de la ciudad extranjera
con sus aceras desiertas un domingo a media tarde
avenidas partidas en dos por la luz herida e hirviente
el repiquetear de campanas lejanas
tamizado por el bramido de algún auto desdentado
un perro ladrando la desventura del tiempo que se va
mientras el desahuciado equino cruza cabizbajo la rotonda

Borbotean esquirlas de luz en el cóncavo cristal magenta
un silencio ambiguo acaricia el temblor de tus manos
esas mismas que horas atrás atenazaban las sábanas
en un amarre y desamarre de tus muslos bajo el agua turbulenta
abrazados furiosamente al movimiento centrífugo / centrípeto
de mi espasmódico braceo de náufrago en el encumbramiento

Ahora aletean suavemente alrededor del vaso y de la tarde
recogen en espiral precisa tus cabellos
bajan rítmicamente las escala de tu blusa tu falda de flores

Volteás el rostro y muchas ciudades arden dentro de tus ojos
brevemente interpuestos en la memoria de los míos
tratan de encubrir inútilmente el puente tendido
andante desandado
en los pliegues nocturnos del fuego sagrado de tu canto
tiempo insumiso en la península de la madrugada
con las imprecisas meditaciones de alcoba donde tu llanto
se confunde con el zumbido del aparato refrigerante
gemidos de la noche por la culpa desnuda del cristal
sin sabernos amantes derrotados por las ansias perennes
y enlutadas en el deseo del otro espejo

Tu mano derecha avanza hacia la sangre vegetal
levanta el cáliz
un sorbo eterno de ojos cerrados
comunión en la imagen gozosa de labios y durazno

Baja armoniosamente la bebida
hasta el rojo extendido sobre blanco donde yacen las ofrendas
un imperceptible color grana enciende tus otros labios
donde bebo ávida pero suavemente
la rabia contenida de estas palabras en la soledad
del avión al despegar
mientras las luces de la ciudad
se difuminan lentamente tras el alcohol de la ventanilla

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CAMPANAS

Jorge Debravo

 

La ciudad nos envuelve largamente,
como una noche dolorosa.
A nuestro lado ruedan los camiones
como brujas agónicas.
Una campana se queja a lo lejos desesperadamente.
Algún campanero irascible le estará golpeando el corazón.
Caminemos.
Olvídate del mundo.
Piensa solamente en lo que llevas piel adentro
y sabrás qué dulce y qué sabroso es, de pronto, vivir.

 

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