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La Pampa
I

Canto la Pampa, la tierra triste,
réproba tierra de maldición,
que de verdores jamás se viste
ni en lo más bello de la estación;
donde las aves nunca gorjean,
donde no crece la flor jamás,
donde riendo nunca serpea,
el arroyuelo libre y fugaz,

II

Año tras año por los salares
del desolado Tamarugal,
lentos cruzando van por millares
los tristes parias del capital;
sudor amargo su sien brotando,
llanto sus ojos, sangre sus pies,
los infelices van acopiando
montones de oro para el burgués

III

Hasta que un día, como un lamento
de lo más hondo del corazón,
por las callejas del campamento
vibró un acento de rebelión;
eran los ayes de muchos pechos,
de muchas iras era el clamor,
la clarinada de los derechos
del pobre pueblo trabajador.

IV

"Vamos al Puerto, dijeron, vamos,
con su resuelto, noble ademán,
para pedirles a nuestros amos
otro pedazo, no más de pan"
Y en la misérrima caravana
al par del hombre marchar se ven,
la amante esposa, la madre anciana,
y el inocente niño también

V

¡Benditas víctimas que bajaron
desde la pampa, llenos de fe,
y a su llegada lo que escucharon,
voz de metralla tan sólo fue!
¡Baldón eterno para las fieras
masacradoras sin compasión!
¡Queden manchados con sangre obrera
como un estigma de maldición!

VI

Pido venganza para el valiente
que la metralla pulverizó;
pido venganza para el doliente
huérfano triste que allí quedó;
pido venganza por la que vino
tras del amado su pecho a abrir:
pido venganza para el Pampino
que como bueno supo morir

Santiago, primera quincena de junio de 1908
 
Francisco Pezoa
 

 

 

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HIMNO DE LA TIRANA

Pampa desierta nortina
te ha florecido un rosal,
llegan de todos lugares
su manda deben pagar
llegan de todos lugares
su manda deben pagar.
Es ya 16 de julio
sale la reina a pasear
saludando al peregrino
que la viene a venerar
saludando al peregrino
que la viene a venerar.
Viva ya, viva ya,
Reina del tamarugal,
Tirana que haces llorar
y a todo un pueblo bailar
Viva ya, viva ya,
Reina del tamarugal,
Tirana que haces llorar
y a todo un pueblo bailar.
Triste se queda mi china
debemos de regresar.
Y entre los tamarugales
se ha marchitado el rosal
Y entre los tamarugales
se ha marchitado el rosal.
Viva ya, viva ya,
Reina del tamarugal,
Tirana que haces llorar
y a todo un pueblo bailar.
Viva ya, viva ya,
Reina del tamarugal,
Tirana que haces llorar
y a todo un pueblo bailar.

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HIMNO DE IQUIQUE

Si supimos vencer el olvido
soportando un ocaso tenaz
evitemos que en estos instantes
el progreso nos pueda cegar

Iquiqueños arriba la frente
y estrechemonos para cantar
que la fama de nuestros esfuerzos
ha cruzado la pampa y el mar

Coro

Cantemos con el alma estremecida
Iquique, Iquique, Iquique,
eres el gran amor de nuestras vidas
mi viejo y heroico Iquique
Marchemos desde el puerto hasta Cavancha
cantando, gritando Iquique
tu ambiente y la nobleza de tu gente
cautivan el corazón

La riqueza que ahora renace
y que viene del pródigo mar
nos señala la ruta del alma
y avistamos la felicidad

El destino de gloria y grandeza
que fijara la estrella inmortal
hará fuerte y segura la mano
que te guie a la prosperidad.

Coro
Cantemos con el alma estremecida
Iquique, Iquique, Iquique,
eres el gran amor de nuestras vidas
mi viejo y heroico Iquique
Marchemos desde el puerto hasta Cavancha
cantando, gritando Iquique
tu ambiente y la nobleza de tu gente
cautivan el corazón

 

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GLADIOLOS JUNTO AL MAR

Gladiolos rojos de sangrantes plumas
lenguas del campo llamas olorosas:
de las olas azules amorosas
cartas os llegan: pálidas espumas

Flotan sobre las alas de las brumas
epístolas de polen numerosas
donde a las aguas piden por esposas
gladiolos rojos de sangrantes plumas

Movidas son las olas por el viento
y el pie de los gladiolos van besando
al son de un suave y blando movimiento

y en cada dulce flor de sangre inerte
la muerte va con piel de sal entrando
y entrando van las flores en la muerte.

Oscar Hahn

(Iquique -1938)


“HUELGA DE LOS 18 PENIQUES”

[Homenaje 100 años de la
matanza de los obreros del salitre.
diciembre 1907 - 2007, Iquique, Chile]


1
En una Escuela del Norte están los obreros del salitre
con esa expresión libre e infinita de una huelga sin descanso
como fantasmas apilados sacudiendo su cabellera infausta
hasta las insoportables gaviotas dejan de volar
mientras un abismo de sangre corre por el sol
nadie ve el fuego oculto del General ni los ojos del Ministro
cruzar sin límite a contraluz
convertir en hurón el caballo de la muerte
arrancar los sueños con estricto pavor
extender el tiempo que enluta.

2
En Santa María de Iquique estaban los jornaleros
arqueados a lo largo de sus vértebras
y entre el canto enardecido del salitre
la cuchillada que no cesa
la sangre como una sola hostia roja
pero en esa comunión hay impiedad
a la cruz inherente de las viudas el olvido
a las madres la fantasía del abrazo del hijo
aguarda en la multitud, mientras el día juega
al abandono, batiendo sus alas.

3
Han llegado los huelguistas como una mano abierta
sin límite
paralizan San Lorenzo, San Enrique, Vigo
La Noria, La Coruña y más allá, están en jaque
dieciocho peniques justipreciados
superan toda aspiración
dentro del oro blanco la hora afónica el gesto de siempre
la propia ausencia el analfabetismo
quizás tenga el flequillo insufrible y animal, pero es
en El Alto San Antonio que empieza otro capítulo.

4
Iquique 21 de diciembre de 1907
Matanza ruido tempestad
jamás, Chile, en el cuarto nazareno de la casa, podrá
ahorrar vergüenza ni desayunos
ni manos autodidactas ni gargantas aullantes
ni construir un arcoiris con poemas
ni estampar sábanas de dibujos animados
ni sonreír para la foto, en este centenario, como
una gaviota abandonada,
quedo sin voz.

Rocío L'Amar

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