ASI SEA


Padre nuestro que estás
En la tierra trabajando
trabajando trabajando

Más prolongada sea tu vida

Venga a nosotros tu cuerpo

Háganse realidad todos tus sueños
[que sabemos no serán realidad
ni en la tierra ni en el cielo
ni en sitio alguno]

Danos hoy tu dolor
y tu cansancio de cada día
que es nuestro pan

Perdona nuestro nacimiento
así como nosotros perdonamos
el que nos hayas traído a este mundo

No nos dejes morir de hambre
de sed ni de frío

Líbranos de la resignación
y el olvido para algún día vengar
tus sudores

ASI SEA


Marcelo Rojas Belmar
[Marcelo Velmar]

Poeta de Chillán (1970)

 

Coplas del Vino

Nervioso, pero sin duelo 
a toda la concurrencia 
por la mala voz suplico 
perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd 
y mis mariposas viejas 
yo también me hago presente 
en esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo 
más noble que una botella 
de vino bien conversado 
entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder 
que admira y que desconcierta 
transmuta la nieve en fuego 
y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar 
las botas de veinte leguas 
la alfombra mágica, el sol 
el loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed 
otros por olvidar deudas 
y yo por ver lagartijas 
y sapos en las estrellas.

El hombre que no se bebe 
su copa sanguinolenta 
no puede ser, creo yo 
cristiano de buena cepa.

El vino puede tomarse 
en lata, cristal o greda 
pero es mejor en copihue 
en fucsia o en azucena.

El pobre toma su trago 
para compensar las deudas 
que no se pueden pagar 
con lágrimas ni con huelgas.

Si me dieran a elegir 
entre diamantes y perlas 
yo elegiría un racimo 
de uvas blancas y negras.

El ciego con una copa 
ve chispas y ve centellas 
y el cojo de nacimiento 
se pone a bailar la cueca.

El vino cuando se bebe 
con inspiración sincera 
sólo puede compararse 
al beso de una doncella.

Por todo lo cual levanto 
mi copa al sol de la noche 
y bebo el vino sagrado 
que hermana los corazones.

Nicanor Parra

Poeta de Chillán (1914)

ESENCIA

Ciego es el mundo

de la magia que lo envuelve.

Al pasar en su fugaz sonrisa

por el pavimento gris del Tiempo.

Mientras tu fragancia al despertar

floreció angelical la Primavera,

de tus pechos vuelan mariposas

pincelando ocasos con el beso.

Y hoy en Los Ángeles renacido

me sonríe la piedra que miraste,

y los árboles susurran tu canción.

Cuando se sintió la hierba Bendecida

con tu Divina presencia adolescente,

en un pincelazo fiel del Paraíso.

José Pacheco

Poeta nacido en Ñuble

 

 

“HUELGA DE LOS 18 PENIQUES”

[Homenaje 100 años de la
matanza de los obreros del salitre.
diciembre 1907 - 2007, Iquique, Chile]


1
En una Escuela del Norte están los obreros del salitre
con esa expresión libre e infinita de una huelga sin descanso
como fantasmas apilados sacudiendo su cabellera infausta
hasta las insoportables gaviotas dejan de volar
mientras un abismo de sangre corre por el sol
nadie ve el fuego oculto del General ni los ojos del Ministro
cruzar sin límite a contraluz
convertir en hurón el caballo de la muerte
arrancar los sueños con estricto pavor
extender el tiempo que enluta.

2
En Santa María de Iquique estaban los jornaleros
arqueados a lo largo de sus vértebras
y entre el canto enardecido del salitre
la cuchillada que no cesa
la sangre como una sola hostia roja
pero en esa comunión hay impiedad
a la cruz inherente de las viudas el olvido
a las madres la fantasía del abrazo del hijo
aguarda en la multitud, mientras el día juega
al abandono, batiendo sus alas.

3
Han llegado los huelguistas como una mano abierta
sin límite
paralizan San Lorenzo, San Enrique, Vigo
La Noria, La Coruña y más allá, están en jaque
dieciocho peniques justipreciados
superan toda aspiración
dentro del oro blanco la hora afónica el gesto de siempre
la propia ausencia el analfabetismo
quizás tenga el flequillo insufrible y animal, pero es
en El Alto San Antonio que empieza otro capítulo.

4
Iquique 21 de diciembre de 1907
Matanza ruido tempestad
jamás, Chile, en el cuarto nazareno de la casa, podrá
ahorrar vergüenza ni desayunos
ni manos autodidactas ni gargantas aullantes
ni construir un arcoiris con poemas
ni estampar sábanas de dibujos animados
ni sonreír para la foto, en este centenario, como
una gaviota abandonada, quedo
sin voz.


ROCIO L’AMAR

Poeta de Concepción

LAS QUE NO SOMOS SANTAS

Las que no somos santas
quemamos las naves
sin golpes de pecho
en la plaza del pueblo
No comulgamos
ruedas de carreta
ni acarreamos el agua
para el propio molino
Miramos debajo del agua
por el ojo de la cerradura
y por el ojo de buey
pero no pasamos
tan fácilmente como el camello
por el ojo de la aguja
Somos memoria del día
y no le debemos
a santo alguno una vela.

Zulena Retamal

Poeta de Arauco

 

VIEJO ARAUCO

Te vengaste del castigo que tuviste
Y es por eso que tu nombre se levanta
Recordando la tragedia que ocultaste
Tu campo, ay Arauco, hoy te canta.

En el espejo del Bío-Bío
Donde juraste defenderte hasta morir
Donde luchaste con ímpetu bravío
Hoy a tu raza vemos sonreír.

Viejo Arauco al verte ahora
Siento en mi pecho un latido
Tú, viejo pueblo, nos recuerdas
Que jamás fuiste vencido.

Antonio Painemal

 

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