Extensa Tierra
Homenaje a la Provincia de Aisén

Pasado
IV

De nuevo los martillos abnegados
Cantaron su canción al cielo
Y los largos machetes afilados
Rasgaron por doquier, del bosque el seno.
Y ya no hubo fuerza alguna
Que detuviera el avance arrollador,
Que por sobre quebradas y lagunas
Transportara su Majestad El Poblador.
Puerto Aisén, Balmaceda, Baquedano,
Río Cisnes, Mano Negra, Ñirehuao.
Puerto Ibáñez, Valle Simpson, El Baker
Y Chile Chico atravesando el lago.
Fueron todos jalones que dejaba
El seguro avanzar de los humanos
Y en donde cual milagro inconcebible
Reventaba la vida en duro grano.
Y ya nació la luz de un nuevo día
Y una nueva esperanza prodigaban
A los frutos de una gran provincia
Que más tarde o temprano surgiría.
¡Fueron tantos los héroes anónimos!
¡Fueron tantas las vidas ofrecidas!
Que nombrarlos sería largo y duro
Y más de alguno en su tumba lloraría.

Presente
VIII

Torpes disputas a veces nos enfadan,
Discordia entre hermanos de este suelo
Y pensamos con pena ¡Cuántas cosas
Se harían en Aisén si ellos se unieran!
Pero en el fondo, todos luchamos por lo mismo,
Todos con el mismo ideal en la cabeza
Y el hecho de pelear entre nosotros
No puede cambiar, jamás las metas.
El presente está claro, lo dicen cada día,
Las cosas que en el vemos.
El rápido levantarse de viviendas
Y el roce de los píes en el cemento.
La misma crueldad de la naturaleza
Que con saña desató sus elementos
Ha golpeado con fuerza allá en el pecho
De los hombres que mandan el gobierno.
El presente está claro, lo repite incansable,
Pero calladamente, el pueblo entero
Que vive a su compás, sin gran apuro
Pero que lucha con esmero.
No alarguemos la mano intrusa y torpe
Tratando de aferrarnos a las manillas
O acallar el tic tac del gran reloj
Que ha encadenado al tiempo y al destino.

Futuro
X

Cochrane es un pueblo de novelas.
¡Pensar que yo lo vi hace cuarenta años!
Cuando eran solo unas casitas
Donde vivían algunos comerciantes.
Seguimos por la ruta hacia el Pacifico
A través de un camino emocionante
Con paisajes hermosos y atrevidos ríos
Que cruzan grandes puentes colgantes.
Descansamos en hoteles del camino
Donde sirven los platos abundantes
Mientras vemos actuar en la pantalla
A cómicos que divierten a los televidentes.
Un compañero casual de nuestra mesa
Nos mira con aire interrogante
Y con profunda desilusión nos dice.
¡Qué novelas contaban los de antes!
Decían que ésto era terrible.
Con pumas, con bahüales, con venados.
¡Y pensar que está escrito en nuestra historia!
¿Cómo pueden mentir con tal descaro?
Nos reímos también, con desenfado
Y mirando la luz que ya se extingue,
Le decimos con gracia _¡No haga caso,
Que esta historia tal vez la han inventado!

De "Al Viento: Ensayos Poéticos a la Tierra y
a los Hombres de Aisén"

Fernando Báspach
Un Poeta de Aysén

 

Rumbo A Aisén

Ya Chiloé quedó al norte
perdida en la inmensidad
y empieza a romperse en islas
la línea del litoral.
Los robles y los copihues
también quedaron atrás
de miedo a las tempestades
del archipiélago austral.
A veces surge una aldea
a la vuelta del canal,
medio tendida en la selva
casi inclinada hacia el mar.
Veinte chozas y la torre
que se alza pobre y en paz,
con rumbo al cielo nublado
que pronto empieza a llorar.
Una balandra varada
que se tendió a reposar,
porque quedó muy cansada
del último temporal.
Suben a bordo unos hombres
a hablar con el Capitán,
luego después una niña
de ojos claros como el mar.
(Ojos verdes en las islas
parece extraño, ¿verdad?
Los piratas holandeses
solían desembarcar).
Los hombres que quieren irse
a la lejana ciudad,
ella, que espera una carta,
pregunta: ¿No hay novedad?
Hace más de un mes que viene
muy tímida a preguntar
por la carta que no llega
y no ha de llegar jamás.
Breves momentos de puerto
y el barco vuelve a zarpar,
dejando niña y aldea
llorando en la soledad.
Después, las islas de coigües,
de alerces y de arrayán,
que brotan múltiples, como
constelaciones del mar.
Su laberinto infinito
se enreda cada vez más,
trescientas se ven al frente,
doscientas quedan detrás.
Y cruzando la bandada
va certero el Capitán;
ya esquiva una roca oculta
que pudo serle fatal,
ya pasa bajo las ramas
de un alerce secular,
(tal vez el mismo que un día
vió a Moraleda pasar).
Y vence y cruza las múltiples
encrucijadas del mar,
(Mil veces tuvo que hacerlo
antes de ser Capitán).
Por fin la barra, las aguas
del río dulce y en paz,
y no muy lejos, la helada
cumbre de Cerro Marchant.


de "Cantos de Aisén"de Eusebio Ibar
Poeta nacido en Constitución (1896);
Fallecido en Pto Aysén

 

 

Me Gustaría

Me gustaría vivenciar
que el cazador
es un bípedo en extinción,
que los devoradores de bosques
comieron en aserrín del desprecio,
que la explosión demográfica
de los peces
arrasó en los mares
con los buques-factorías piratas,
que el Cóndor y el Huemul
huyeron del escudo nacional
para salvar su especie
y que la Tierra
en un ejemplo de perfección
y sabiduría
se despiojó de un sólo sacudón.


Víctor Flavio Vargas
Poeta de los Torreones, Aisen

 

Perfume de hierba buena

Camino que vas al Blanco
bajando desde el Galera
que vas hiriendo los campos
perfumado en hierba buena

¡Ay! camino polvoriento
que conociste mi infancia
alfombrado de recuerdos
testigo de risa y lágrimas

Donde en un invierno frío
por poco casí me escarcho
donde me quedé dormido
una tarde de verano.

Ya no existe el puesto viejo
tampoco el puente quemado
ni los tendidos de cercos
que eran de palo rodado.

Ya no están los calafates
ni tampoco las mosquetas
y cubrieron con el lastre
esa faja polvorienta.

Siempre te paso mirando
Cuando voy a Balmaceda
Camino que vas al Blanco
Bajando desde el Galera.

Clorindo Bilbao Seguel
Poeta de Coyhaique

 

Prólogo: Sangre Blanca
Aisén

Dulce tierra nacida entre flores,
Arrullada por viento glacial,
Revestida por blanca mortaja
Que en invierno la nieve le da.

Cuando pisa tu suelo mi planta,
Nueva vida parece brotar
En el fondo escondido de mi alma
Donde canta el amor y la paz.

En las noches de crueles angustias
En que el viento comienza a aullar,
Al calor de una dulce fogata
Escuchamos la lluvia cantar.

Cuando baja traidora la escarcha
Y a los ríos los va a estrangular,
Las estrellas tiritan arriba
Y la luna comienza a temblar.

Y el deshielo que funde las nieves
Y a la escarcha la viene ahuyentar,
Nos recuerda las penas del alma
Que como ella se vienen y van.
Tierra austral cuando estás florecida,
No hay pintor que con todos sus tonos
Tu belleza la pueda pintar.

Ni poeta que cante sus versos
Como canta la brisa arrullante
En tus blancas praderas de paz.

Coyhaique, Mayo de 1962

Fernando Báspach
Un Poeta de Aysén

 

Flor de Aysén

Cuando el sol asome su rostro de fuego
y contemple la última estrella que se va
cuando el gallo cante su canción sonora
y despierte el amor en su gallinero;
cuando la montaña sea una orquesta por la mañana
y los zorzales construyan sus nidos de amor,
te invito al campo, para buscar una flor...

Te invito antes que muera el sol
y encienda las montañas nevadas
con tu mano en mi mano,
te invito, a recoger una flor;
para prenderla en tus cabellos
una noche de amor...

Te invito a contemplar la luna de Aysén,
navegando en su barca, sin capitán,
por la noche azul...
Contaremos todas las estrellas
y los dos luceros de tu rostro tierno.
Miraremos el mar de Chacabuco
y la danza blanca de las gaviotas,
pasajera mía, eterna pasajera de mi tierra,
quiero aprisionarte y anclarte
para que seas la carabela de mi mar
y la flor de mi tierra...

Recorreremos los hielos milenarios
para contemplarte en el espejo de sus cristales profundos.
Tu cabellera danzando en la brisa,
tu rostro, una estrella de agua pura
espuma de mar tu boca blanca,
mujer tallada en el hielo austral.
Te invito a caminar para que recojas una flor,
una flor de mis valles, del ciruelillo, del chilco, del calafate,
y en la soledad de la ciudad de fierro y el cemento,
huelas sus aromas, percibas sus colores,
la guardes en tu cartera...
Para cuando haya tristeza en tu alma
y te sientas sola...
Esa flor y su aroma te recordarán
que aquí, en esta tierra
hay un hombre que te espera.


de "Aysén en el Corazón" (Lom-Ediciones)
Baldemar Carrasco Muñoz
Poeta de Coyhaique

 

BAJANDO PA' PUERTO AYSEN

Tropilla de cariblanco
bajando pa Puerto Aysen
Sobre las bestias de nieve,
sobre los ponchos también
Circula entre manos negras
el fuego de un cimarrón
Sírvase un sorbo, Don Migua,
para dentrar en calor.

Larai lararai Lara,
Larai lararai Lara

Tropillas sobre la nieve,
sombras en el corazón
“ya no hay fuego que derrita,
las nieves en el corazón,
Compradre apure a las bestias,
que empieza la serrazón”


Tropilla como recuerdo
trotando al atardecer
En las ancas riocisnes
los ojos Puerto Aysen

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