ATACAMA

Te extiendes bajo el sol
Atacama somnolienta,
vestida de mar y de polvo,
el grito de tus silencios
y de tus héroes de arena
resuena en el valle de hilos de agua.
Cerros de vientres abiertos,
llaga de cobre y minerales
¡violada!
Atacama guerrera,
la del chañar y la plata,
altiva, desvergonzada,
pariendo de tus misterios..
....al atardecer...
sombras.
Rebaños de arena
alimentados de sueños
¡descarada tú la que dicen infértil!
repletos tu vientre y tus mamas
de historias, sudores y muerte.

Margot del Castillo

ATACAMA TIERRA MÍA

San Francisco de la selva
Un vergel junto al desierto
Sueño eterno del minero
Sueño viejo más que el tiempo.

Junto a ti la pampa inmensa
vio nacer las añañucas
Al minero legendario,
Al pescador y al arriero.

Y los fue forjando juntos
Atacama tierra y cielo
Con esperanza divina
Y agonías del infierno.

Atacama tierra mía
Llena de voz y silencios
Que nunca olviden tus hijos
Milagro es tu nacimiento.

Que juntos con cada aurora
Cada tronada de aciertos
Surjan pétalos de flores
Flor eterna del desierto.

Surjan pétalos de flores
Flor eterna del desierto
Atacama tierra mía
Flor eterna del desierto
Atacama tierra mía
Flor eterna del desierto.

Iván Darrigrande Menard

 

ATACAMA

Atacama...

horizonte de quebradas geometrías

valle y Montaña...

Dulce y brava como hembra en celo,

tibia carne de arena estremecida

que aprisiona los soles en su pecho,

generosa lámpara encendida

en la fragua pujante del progreso...

Atacama...

Horizonte de quebradas geometrías.

Cimas caprichosas atisbando el cielo,

sin saber como atrapar las nubes

que pasan muy alto Cordillera adentro...

La melodía inmortal que en Atacama vibra,

en pentagramas de barreno está escrita;

pintadas sus notas con sangre serrana

en rimas de sudor y esfuerzo,

y locas quimeras que en los pechos cantan.

La voz estremecida y bronca del monte herido,

cuando entrega el fruto de sus partos pétreos,

es la propia voz del Hombre nortino,

es su sangre, su dolor que tiene ritmo.

Tierra ebria de soles y arenas,

con un sueño verde que cada día escapa,

cielos que al alba se pintan de rosa,

y ocasos que arden en cobriza flama.

Su valle ubérrimo fue testigo

de la llegada del Conquistador,

y el primer niño que nació chileno

¡en tierra atacameña se gestó!

y la página primera de la Historia Patria

¡en suelo de Atacama se escribió!

Lucía Román Rivera

HIMNO de COPIAPÓ

El tezón de los conquistadores te legó tu valiosa heredad
y la luz de Francisco de Aguirre aportó tu horizonte genial.
Eres perla engarzada en la arena, eres noble y leal Copiapó
y tu gran batallón Atacama mil laureles a Chile otorgó.

CORO:

Adelante copiapinos que un fulgor de tradición
Ilumina el camino que nos diera prez y honor.
Torreblanca, Jotabeche en la guerra y en la paz
legaron a nuestra patria un renombre universal.

II
Chañarcillo nos colmó de plata y en tus calles el oro corrió
Con el brío de tu brava gente y el empuje de tu Juan Godoy.
La prestancia de los Matta y Gallo encauzaron tu prosperidad
Y tu valle se encendió de fama como un faro en la América austral.

CORO:

Adelante copiapinos que un fulgor de tradición
Ilumina el camino que nos diera prez y honor.
Torreblanca, Jotabeche en la guerra y en la paz
Legaron a nuestra patria un renombre universal.


A  Copiapó 
 

Subiendo por el mapa de mi Chile,

Bien arriba, en un largo caminar,

Encuentra un Oasis el viajero,

Después de haber pasado Vallenar.

                        ...... 
     

Allí está La Copiapó, Locomotora,

de América, pionero ferrocarril,

subiendo desde el mar por las arenas,

la noble minería hizo surgir.

                         ...... 
     

Copiapó, ojalá tu suerte cambie,

Con este desarrollo agrícola y minero,

Que las riquezas sacadas de tu tierra,

Se queden por fin aquí,...eso espero. 
 
 
 

(Extracto del poema  A Copiapó,

30 Poemas para la Región de Atacama)

 



 

Valle de Copiapó 
 

En la Región de Atacama

y subiendo desde el mar

por asoleadas arenas

te hallo valle transversal. 
 

Enfrentando el seco lecho,

de tu río El Copiapó,

cosecharé en tus parrones

uvas que el sol maduró. 
 

Olivares de San Pedro

s allá de Caserón,

Y en Toledo las leyenda

De tu cerro El Bramador. 
 

De Paipote , Punta Negra

y Tierra Amarilla me hablaron,

que pasadito Los Loros

se encuentra Embalse Lautaro. 
 

Con cobres, uvas e historia,

que el tiempo no disipó,

destaca en norte Chileno

el Valle de Copiapó.

 

 

DESIERTO DE ATACAMA

A Patricia Suloaga, Omar Monroy y Pedro Serazzi
 

Hierve la inmensidad, chisporrotea
el fuego entre la piedra y los eriales,
y el sol crea espejismos demenciales
que hacen danzar el alma y las ideas.

Es de Chile desértica región,
es el verano austral cuando los soles
repintan la mañana de arreboles
y asumen a la tarde con pasión.

En la estación contraria, la invernal,
el clima da en el suelo y yo declaro
que el frío hace crecer al desamparo,
solo en la soledad muda y glacial.

Yo recorrí esta vasta, interminable
territorialidad llena de lumbre,
y hallé en su geografía la reciedumbre,
pueblos de voluntad indoblegable.

Esta es la tierra donde los metales
encontraron su hogar definitivo,
es el reino del cobre y el abrigo
de un vórtice de sed y de ideales.

Surgen de trecho en trecho en la llanura,
remansos de frescor, playas de magia,
oasis de ilusión, verdor y gracia,
manantiales de amor y de ternura.

A orillas de la mar surge orgullosa,
cual óptica visión del arenal,
una ciudad llamada Chañaral,
nimbada de señales portentosas.

Un faro, orientación de marineros,
destella en lo más alto, y hay en ello
un lenguaje de vida como un sello
de esta ciudad de mar y de mineros.

“Pan de azúcar”, reserva natural,
la isla con su albura y sus entornos,
y su fauna polar, ida y retorno
del océano del tiempo y su pleamar.

Si piensas penetrar buscando el agro
o algún lago de azul ceremonial,
encontrarás dormido al Tranque Austral;
despierto al corazón: Diego de Almagro.

Hay una tradición, muchas leyendas,
lo asombroso y lo audaz pueblan la historia,
y entre los sufrimientos, la victoria
canta sus optimismos por la senda.

En Caldera el milagro es cotidiano,
y una añil maravilla es Bahía Inglesa,
y la delectación y la belleza
andan por Playa El Cisne, de la mano.

Es Copiapó un ensueño y un concierto,
donde la incertidumbre no halló asilo,
y hay en su hermoso rostro un nuevo estilo
de inédita alegría en el desierto.

El Desierto Florido es un concepto
contradictorio en sí, y a su manera
se torna realidad en primavera
y nos retiene el alma en el trayecto.

Sur del desierto es valle….Vallenar,
digno solar de trino y melodías,
lugar donde reside la armonía
y emerge la esperanza verdemar.

¡Atacama, la vida y la razón
abren sus fortalezas en tus días
para sembrar de luz y poesía,
la nostalgia, la sangre, el corazón!
 

José Sosa Castillo

DESIERTO DE ATACAMA

El pavor de la nada engendró esta latitud de espanto,
y el existir de tanta soledad sin párpados para el duelo.
Aquí se sucedió el parto antiguo de la muerte.
Aquí, el silencio me mira frente a frente.
Ahí está el polvo, con su hocico voraz y su estatura de tormenta.
Ahí. Ahí, las piedras con su infancia detenida
y sus rostros de niñas sin zapatos.
Ahí, no existe nada que el hombre se refiera. ¡Nada!
Nunca hubo un espejo y una niña. Nunca un buhonero árabe
a la estribera de doña Inés de Suárez, trovando medias y peinetas.
Ni el sombrero destrozado de un jornalero, ni una escuela, ni un borracho,
ofendiéndola con orines abundantes, ahí, en la puerta.
Ni la bosta de una fiera, entregando la noticia del verde de un potrero de primavera.
Aquí, jamás se da en el arpa roja del crepúsculo
el acorde desnudo de un sollozo de mujer.
Aquí, a esta latitud en estéril arena concebida, también llega la noche
con su cargamento de lámparas encendidas.
En este trágico y gigantesco reloj de arena se registra la hora
de todo el Continente.
Aquí, es todo arena. Arena, desde el instante ancho de luz
en el que los caballos galopan a los abrevaderos,
hasta el otro lado de ese tiempo desgarrado del hombre,
cerrando chapas, psotigos y candados.
Arena, desde el Génesis. Arena, desde Enero a Diciembre.
Ahí está el tiempo en arena convertido. En arena, sin nervios y sin venas,
por el viento norte cavador de tumbas en los océanos.
Y el sur amado de las naranjas y de las manzanas. Aqui está escrito, el poema,
la tragedia, la novela, sin tapas y sin título,
de este país de marineros, arrieros, campesinos y mineros,
de mano ancha y coraje de tormenta.
En sus páginas de arenas rojas vive el espanto,
buscando una ventana para fugarse de la muerte.
Y la angustia, con las rodillas rotas, gimiendo un poco de agua
para conocer el mundo desolado de su rostro,
y la soledad acechando a algun poeta para llenarle el pecho
y los bolsillo de tristeza.
Esta árida, vacía latitud de arena, existe en Chile,
país en que los potros relinchan
y los toros braman junto con la selva.
Aquí está invierno, venid a verle convertido en ríos,
y a oir crujir el envigado de los cielos
y a mirar un luto de paraguas.
Y las islas numerosas, abordadas de leyendas.
Y los relámpagos, asustando ventanas y mujeres.
País con huertos y viñedos. Guitarras y tonadas
con unos ayes provocan el deseo de pedirle a la cantora
la boca toda y un pedazo de su cama,
fragante a miel de monte y mata claveles. A trigo,
lentejas y frijoles.
País, Chile, con una cola fría y blanca de cemento. Ahí, lana,
y nieve, balan las ovejas…
Pero, lo que yo canto es una distancia trágica,
agresiva, de soledad de arena, toda,
donde se sucede la desesperación, la angustia, el terror, el miedo,
inútilmente, en el corazón del hombre y de la bestia.
Ahí, están sepultadas las gargantas de todos los bebedores,
bebiendo sed eterna.
Y los ojos planetarios de los equinos y vacunos,
soñando pastos, remansos y lluvias.
Ahí, está el tiempo en arena convertido.

Guillermo Quiñones Alvear

FOGONAZO DE NOSTALGIA

Aquí estoy otra vez, pueblo mío,

contemplando tu rostro febril,

ese mar con azul atavío,

esos cerros de recio perfil.

Suelto rienda al corcel de mi infancia

y se llena de euforia mi ser

al cruzar y sorber la distancia

con tajadas de cálido ayer.

Escudriño brumosos videos

entre rondas de yodo y de sal

y me asaltan crispados deseos

de quebrarle a los años su andar

Y aparece -indeleble - la escuela,

su graznido de bronce y de sol.

la nostalgia me clava su espuela

y me tiembla la angustia en la voz…

Aquí estoy, otra vez, pueblo mío,

empapado de ensueño y de amor.

El arado de el tiempo me ha herido,

pero tengo el espíritu en flor.

Y te ofrendo, extasiado, mi verso,

mi latido y mi clara efusión,

mientras gira en mi oculto universo

como anillo nupcial la emoción.

 

Erasmo Bernales Gaete

Chañaral (1906- 2003)

RIO VENENO

Dejaste de ser transparente, corriendo libre y loco

en tu cauce ocultabas tempestad y silenciosa muerte

en tropel tus olas sin espuma van devorando vidas,

como un torbellino los empujas a un tunel

en la proximidad del mar cementerio

que entra en lamentos

confundido en sonoros tumbos

arrastrando peces, mineral y letanías

el mar gimiente abre sus brazos amantes

y van  rodando peces heridos y gaviotas mudas

tiñendo las aguas de dolor y muerte

sumergidos entre cantos y graznares

van cayendo los pájaros sin ritmo

y las olas acallan ruidos de vida

En sonoras bandadas ,heridos huyen, emigran

Arrastrando su vuelo

En su lenguaje escapan de ésta brutal agresión

Rio veneno dejaste el fondo marino sin fantasias

Sin sirenas, hipocampos ni neptuno

Tal vez tambien   yacen sepultados

Meciéndose serenos

O ahuyentados a otro mar

 La negra luna, luna de luto, llora esta absurda muerte

Y no quiere iluminar las desoladas playas

Mientras el pescador

Coge en sus tristes redes solo peces naúfragos

Y pájaros sin canto.

Hilda Olivares

Chañaral (1949)

SIN TI, NADA ES LO MISMO

Mis ojos abren cortinas del recuerdo

con luces mágicas de infantiles fantasías.

vuelven los racimos los años de mi infancia,

trayéndome el aroma de calles vacías.

Fue una época de sueños por la Alameda

donde no faltaba el trompo ni el volantín.

Tampoco una feliz zambullida en el río

y un paseo por el viejo puente del amor.

Mi niña mía, tu voz de viento y pájaros

retumbaba en la Estación de Ferrocarril.

Presurosa vendías tus humitas, tus empanadas

y pan amasado cuando llegaba el tren.

Entonces una pena se alojaba en mis ojos

cuando el viento silbaba por tus zapatos.

Hoy he vuelto cansado a mi añorado pueblo,

escucho nostálgico el canto de los grillos

observo el río con su caudal de lágrimas

y me digo, sin tí, niña mía, nada es lo mismo.

 

Omar Monroy López

Barquito (Chañaral) 1954

REGRESO A LA ARMONÍA CÓSMICA

El universo nos deleita con su música
sin tambores, guitarras ni humanas voces
sonidos naturales, melodías inspiradoras
fonemas de escritores y poetas.

La voz del viento soplando entre los cerros
la voz lluvia golpeando la techumbre
la voz del pájaro trinando en el aire
la voz del mar a las rocas abrazando
¡ armonía cósmica ! sonidos naturales.

El golpe de la pala y la picota en las rocas viejas
el sonar de los cascos, mulas subiendo las quebradas
música bella para el solitario minero
en la inmensidad del desierto florece su canto.

Vivo en una casa blanca, enclavada en los cerros
y caminos polvorosos,
cierto que me alegra el resplandor del sol apareciendo
o perdido entre las rocas al despertar el día
cierto que el silencio inquebrantable no me has.
 perdido.

Una minga quiero yo hacer
y correr con mi casa junto al mar
mil hombres llevándola en angarillas como una reina
como diosa venerada irá mi casa blanca
pasearla por Chañaral, en procesión a Barquito
hasta dejarla en la playa mirando al mar.

Caminar de nuevo descalza por la arena
mirar la espuma besar la playa
encontrarme con el cielo infinito
escuchar la sinfonía del mar
la voces de los tumbos y las recogidas
el vaiven suave o resonante
sentir como golpean las olas en las rocas.

La noche es quieta y se aquieta el mar
mis ojos se empapan de estrellas
nada es más puro que el silencio
para escuchar la melodía,
escuchar mis viejos cantos,
escuchar la sinfonía de mi ser
mi voz , mis pasos
mi corazón también.

Señor, gracias por el cielo infinito
aquí estoy frente a tus dominios
mis brazos abiertos hacia ti
embebida de paz y libertad
tanta paz que parezca que estoy muriendo
si estoy muriendo, Señor, que no me asuste
me despido de este mundo con la música
que Usted me brindó.

Hilda Olivares Michea

Chañaral

LOS BESOS DE LA PRIMAVERA FRESCA
RESPIRO DE VERANO
SUSURROS DE LUNA LIBRE
EMBELLECEDORA DE LAS MONTAÑAS

RÍACHUELOS CON SU CANTO
QUE UNE AL MAR EN CORO
EJÉRCITOS ANIQUILADOS SEPULTADOS
EN LAS FALDAS DEL CERRO

TESTIGO DE GUERRAS
MANTO DE LLUVIA JUGUETONA
DISFRAZA EL LLANTO DEL POBRE
CONMUEVE AL PÁJARO LIBRE
CELADOR DE LAS ALTURAS
DEL MISMO FIRMAMENTO

ARRÉCIFES CORTADOS POR EL HACHA DEL TIEMPO
GORRIONES CALLADOS YA NO CANTAN POR MIEDO
LA ATMÓSFERA CONTAGIADA POR TODOS LOS DEMENTES
BOSQUES QUE LLORAN COMO LO HACE EL SAUCE BUENO
UN NIÑO QUE MIRA DESCALZO CON VESTIMENTAS INVISIBLES
UN PAYASO QUE RÍE Y CANTA DEL MUNDO LAS MISERIAS.

RUJE EL MAR BRAVÍO COMO EL TORO EN EL RUEDO
SE PREPARA EL MATADOR ESBELTO
PARA DARLE LA ÚLTIMA ESTOCADA

LA MAGIA DEL CORO GRITA LA VALENTÍA DEL TIRANO
QUE ENTREGA A UNA DONCELLA EL RABO
LA ASTUCIA DE SU GUERRA FRIA

CINISMO DEL QUE TIENE MUCHO RIÉNDOSE DEL QUE NADA TIENE
POBRES ILUSOS ENVUELTOS EN SÁBANAS BLANCAS

CORTEJOS DE LIMUSINAS NEGROS
ESPEJO DEL QUE ROBA
Y CREE QUE TIENE
BAJO EL BRAZO SU DOMINIO

BASTARDOS ANIQUILADORES DE LA PALABRA
DE POETAS QUE DAN LA VIDA ETERNA
COMO JESUS CON SUS PALABRAS SABIAS
INUNDADOR DE LIBROS CON SU PLUMA DE ESPERANZA.

Mario Encalada Castro

Vallenar (1946)

 

HIMNO de VALLENAR

Vallenar, Vallenar, tierra querida
Tú belleza cautiva el corazón.
Al viajero le das la bienvenida
En la luz de tus huertos y jardines.

Vallenar, Vallenar, perla del Huasco.
El desierto recoge tu fulgor.
Todo el norte conoce tus encantos
Y tu noble y fecunda tradición.

Vallenar, Vallenar,
En la historia de Atacama
Con ribetes de heroísmo
Está escrito tu pasado.

Hoy tus hijos esforzados
Van alegres y optimistas
Tras las metas relucientes
Que señala el porvenir.

 

 

 

Volver al mapa