“Araucanía”

Araucanía, rosa mojada,
diviso adentro de mí mismo
o en las provincias del agua
tus raíces, las copas de los desenterrados,
con los alerces rotos, las araucarias muertas,
y tu nombre reluce en mis capítulos
como los peces pescados en el canasto amarillo!
Eres también patria patleada y hueles mal,
a rencor, a borrasca, a escalofrío.
Hoy que un día creció para ser ancho
como la tierra o más extenso aún,
cuando se abrió la luz mostrando el territorio
llegó tu lluvia y trajo en sus espadas
el retrato de ayer acribillado,
el amor de la tierra insoportable,
con aquellos caminos que me llevan
al polo Sur, entre árboles quema.


     


PIEDRAS DEL CAUTIN

Un camino mal trazado
con accidentales chepas,
que han formado con el tiempo
la peladilla y arena,
tiende el cordón de la vista
hacia un arriate de crestas.

Más allá de un cauce espúmeo,
que a la corriente se entrega,
sobre un celaje de luces
se alzan dientes de la sierra
azulada, que conforma
vagas y errantes hileras,
dentaduras de pinares,
fuentes del agua de leña.

Junto al lecho del Cautín
duermen redondeadas piedras.
Pequeños mundos inmóviles
son sus rodantes cabezas;
símbolos que no fenecen,
signos de estática muestra.

En las márgenes roídas
se apilan miles de piedras,
cráneos a flote, con siglos
de rebeldía y proezas.

Con lisa docilidad,
con pesada complacencia
leen mañana tras mañana,
enfrascadas en belleza,
la honrosa historia de Chile
en un río de esta tierra.

© Antonio Macías Luna



P'A TEMUCO MI CUECA.

Letra y Música: Tito Fernández.

Soy del barrio Coilaco,
¡Caramba! de Miraflores,
y a mi pueblo no olvido
¡Caramba! de mis amores.

Soy del barrio Coilaco
¡Caramba! de Miraflores.

De mis amores sí,
¡Caramba! nací cantando
y hoy ando por el mundo,
¡Caramba! patiperreando.

Soy del barrio Coilaco
¡Caramba! nací cantando.

En el río Cautín,
¡Caramba! ni se me nota,
cuando era cauro chico
nadábamos en pelotas.

En el río Cautín,
¡Caramba! ni se me nota.

En pelotitas, sí,
del cerro vengo bajando,
traje un ciento'e copihues
porque estoy enamorando.

Por mi padre y mi hermano,
¡Caramba! soy Temucano.

 



CANCIÓN DEL RÍO INDIFERENTE

Cuando las soledades metálicas de las ruedas hicieron 
vibrar tu cabeza rasgada por estrellas 
-rápido, señorial, antiguo, 
inmutable, prisionero por las islas de arena-, 
reposaste fluyendo, en la noche, en la muerte.

Cuando la punta yerta de la flecha se hundió en tierra, 
y el cuerpo sigiloso del conquistador, vencido, cayó en tierra 
haciéndose igualmente hueso: tú entrabas en el mar, 
te detenías huyendo, en la noche, en la muerte.

Cuando todo sea olvidado (porque todo será olvidado); 
cuando no recordemos quiénes fuimos bajo ese árbol que ha de ser
una mesa,
y cuando la mesa se transforme en el fuego,
y cuando todo se restituya en ti -¡oh madre tierra!-, en tu terrón
amargo: 
tú fluirás cantando, seguramente cantando 
en la noche, en la muerte.

Miguel Arteche Salinas

(Nueva Imperial - Cautín  (1926)

  

HIMNO DE ANGOL

Autor: Jossette Darmendrail
Luis Catilao Riveros


Recostada en la montaña
De frondosa inmensidad
Bajo nubes de araucarias
Fue creciendo mi ciudad

Corazón de la frontera
Avanzado del valor
Entre lanza y cordillera
Se asentó el pueblo español

Coro:
Angol, Angol
Histórica ciudad de los confines
Angol, Angol
Las voces de tu gente son clarines
Angol, Angol
Quiero que la patria entera
Lleve tu nombre cual oración
Muy dentro del corazón
Lleve tu nombre cual oración
Mi bella ciudad de Angol.
Noble cuna de poetas
Arco iris del pintor
Inquietud que se despierta
Con el pregón del cantor
Por nacer bajo tu cielo
Por vivir en tu jardín
Por sembrar sobre tu suelo
Hoy te quiero bendecir

Coro:
Angol, Angol
Histórica ciudad de los confines
Angol, Angol
Las voces de tu gente son clarines
Angol, Angol
Quiero que la patria entera
Lleve tu nombre cual oración
Muy dentro del corazón
Lleve tu nombre cual oración
Mi bella ciudad de Angol.

   

EL ARAUCO DOMADO

Canto XI (Fragmentos)

Así volvió rabiando nuestra gente
y ardiéndose en coraje de corrida
por verse de los bárbaros corrida
a vista de su ejército potente,
el cual, como el contrario ve de frente,
entrársele con furia esmedida,
movió su fuerza toda a recibillo
habiéndolo mandado su caudillo.

Mas el furor y estrépito era tanto
con que el poder incrédulo venía
que, salvo el valor de don Garcia,
en otro cualesquier causara espanto.
Estuvo por los suyos puesto a canto
de peligrar su crédito aquel día,
por solo haber tenido tal desorden
a no le hallar los bárbaros el orden.

……….

Como las ondas temidas que vienen
sus vientres más que hidrópicos alzando
y el trono celestial amenazado
en dando con las peñas se detienen;
y como allí les hacen que se enfrenen
en su dureza el ímpetu quebrando
se ven así quebrar las Indas olas,
llagadas a las peñas españolas.

Mas bien, como esas ondas no pudiendo
romper por las barreras peñascosas,
revientan de coraje y espumosas
están, aún siendo frígidas, hirviendo,
así los enemigos no rompiendo
las contrapuestas armas poderosas
comienzan a hervir con nueva rabia
subiendo ya su cólera a la gabia.

Revuélvense con los campos en un punto
el poderoso Arauca y fuerte España,
cuya mezclada sangre al suelo baña,
nadando en ella el vivo y el difunto.
El humo, el fuego, el polvo todo junto
al sol, al cielo, al aire a la campaña
ofusca, ciega, turba y oscurece
y el mar de tanto golpe se ensordece.

……….

Pedro de Oña

Angol - Malleco (1570 -1643)

 

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