Las danzas propiamente originarias se distinguen a primera vista por el empleo de plumas y cueros de animales en la vestimenta.
De estas las danzas que quedan son las siguientes:
Kachua, cintakaniris, sicuris, choqquelas, chiriguanos,pallapallas, qquenaqquenas, lichihuayus, chunchus, callahuadas, llameros,
huitiquis, liphis, cañeros, cullahuas, tarkafucus, salquis, pacpacu, tairari, etc.

 

Diablada

La diablada es una danza compuesta de individuos disfrazados todos ellos de diablos, con trajes vistosos y bordados con hilos de oro y plata, mascaras que representan figuras pintadas de vivos colores, y con grandes espuelas en los pies.
Los grupos suelen constar de muchos miembros en cuyo centro domina el que esta disfrazado de arcángel San Miguel.
Cuando mas soberbios y pagados de si mismos andan los diablos, se presenta San Miguel, reta a Satanás, lo humilla y lo abate; lo hace contemplar en el espejo que lleva consigo su rostro horroroso; luego se ponen a bailar juntos en una danza llena de satisfacción y contento.
Es un baile que encierra un simbolismo religioso propio del carácter y preocupación de los españoles. Lo bailan con preferencia los mestizos.
Su música tiene cierto aire marcial pero esta llena de vitalidad. En la ciudad de Oruro es donde este baile se manifiesta con todo su esplendor.



 



Los qquenaqquenas

Los qquenaqquenas, danza exclusivamente kolla ( de Cochabamba que es mi cuidad), llevan el cuero de tigre en señal de que provenian de el sus antepasados y de que, al usar esa piel se hacían invulnerables; los choqquelas se decian protegidos de la vicuña y el zorro, tendiendose a imitar la ligereza de la una y la estucia del ultimo.

 

Los sicuris

Los sicuris (baile kolla) es dedicado al suri y al condor, aves que entre ellos simbolizan la tormenta y la fuerza. Cada ayllu observa el uso de totems, según la tradición que tienen en su origen, pero el dios comunmente acatado por todos los ayllus kollas, fue el titi o tigre; por eso el cuero de este animal sagrado, rara vez deja de ser parte de sus disfraces en alguna forma.
Los Sicuris o sopladores de zampoña son de tres clases: los suri-sicuris, los laquitas y los sulka-sicuris o yungueños. Los primeros llevan enormes plumeros sobre la cabeza en forma de paraguas adornados el centro por plumas de colores; visten pollerines de Genero blanco almidonado y planchado; sobre las espaldas les cubre diagonalmente un paño blanco. La musica es variada y es indudablemente una de las mejores y mas armoniosas del folklore boliviano.



 

Los Sicuris o sopladores de zampoña son de tres clases:
los suri-sicuris, los laquitas y los sulka-sicuris o yungueños.
Los primeros llevan enormes plumeros sobre la cabeza en forma de paraguas adornados el centro por plumas de colores;
visten pollerines de Genero blanco almidonado y planchado;
sobre las espaldas les cubre diagonalmente un paño blanco.
La musica es variada y es indudablemente una de las mejores y mas armoniosas del folklore boliviano.

Los laquitas llevan sombreros adornados de plumas, paños de colores sobre la espalda y tocan cuatro clases de zampoñas de gran tamaño de una sola fila.
Son de numero indefinido y los preside un hombre que conduce sobre la cabeza un condor disecado con las alas extendidas (antiguamente);
su musica es entusiasta.

Los Sulka-sicuris o yungueños visten ponchos vistosos y su mejor traje, tocan zampoñas de una sola fila de ocho flautas,y cajas pequeñas en forma de tambores;
su musica es alegre, de ritmo vivo y energico.
En estas danzas particularmente los suri-sicuris,
las mujeres se presentan vestidas de chaquetillas de merino de colores y polleras de castilla, la cabeza con cintas y chaquiras, y en la mano derecha un pañuelo que se agita a menudo.
La musica de los sicuris llamada ayarichi se destaca por sus notas variadas y su armoniosa ejecucion.
En el canton de Italaque, de la antigua provincia Muñecas, se encuentran los mejores musicos de ese orden.

Los choqquelas llevan un cuero curtido de vicuña sobre la espalda, adornandose las extremidades con horlas de colores y pedazos de cintas.
Visten pollerines de lienzo blanco, almidonados y encarrujados; la copa de los sombreros esta rodeada de plumas, unas veces blancas y otras rosadas.
Dos o tres bailarines llevan colgados de las manos zorros y vicuñas disecadas, los que hacen representar en los intermedios.

Los lichihuayus, que anualmente bailan por la fiesta de Santiago en la region de Oruro,
tocan la qquena y se compone cada grupo de seis o diez personas, vestidos con polleras blancas, una chaqueta de terciopelo bordada con lentejuelas y un sombrero plano que remata en un penacho de plumas.

Los llameros se diferencias por su traje, compuesto de un ponchillo matizado de diversos colores y guarnecido con flecos, de calcetas de lana blanca, que se las colocan como polainas, de un sombrero de copa aplastado por sus costados y terminado en punta.
Se cubren el rostro con una mascara de yeso de aspecto agradable, en la cual la boca esta figurada en actitud de silbar.
A cada varon sigue en el baile una moza con la rueca en la mano y un ovillo de hilo prendido al pecho en ademan de hilar.
Los hombres a medida que bailan acostumbran agitar y hacer sonar la honda que traen consigo, aparentando espantar o arrear llamas. La musica es ejecutada con qquena, tocada con cierta dulzura, que se hace escuchar con agrado.

Los callahuayas, se distinguen por las bolsas elegantes y grandes que traen bajo el brazo. Eran estas provenientes del ayllu de los curanderos y herbolarios del dominio kolla. Llevan sombreros comunes adornados con flores.
El cuerpo cubierto de una camisa almidonada de genero blanco.
La espalda y el pecho cruzados por bandas anchas, bordadas y acondicionadas en direcciones opuestas; encima de las bandas levan dos bolsas, cubiertas de monedas antiguas.

 



Los Caporales

Los Caporales es una danza estilizada, de ritmo ágil perteneciente a la saya, El Caporal, representa al mulato (mezcla de raza negra con blanca) que al ejercer su labor represora de "Capanga"(preferido del patrón, resentido se convierte en verdugo de su propia raza en función de bedel ó Capataz) que controla la producción de cítricos y cocales en zonas tropicales de los Yungas, causando martirio con látigo en mano a esclavos negros (engrillados a cadenas gruesas provocan sonidos acompasados y cansinos), inmune al dolor, actitud prepotente, insensible y represor de insubordinación , convertido en despreciable y soberbio Caporal.

 

La Cueca

La cueca fue el baile de preferencia de las clases aristocratas, durante el coloniaje y en los primeros años de la republica. Se enfrenta la pareja, suena la musica y comienza en canto; los bailarines avanzan y retroceden agitando los pañuelos. El hombre con una mano en la cadera y con otra batiendo el pañuelo acosa a su pareja; esta se hace la indiferente y baila seguida de aquel que continua asediandola. Dan vueltas enteras y medias vueltas, zapatenado y haciendo girar el hombre su pañuelo por sobre la cabeza de la mujer, o lo baja al nivel de sus rodillas. El hombre despliega toda su habilidad, redobla su donaire, ondula, zapatea hasta que la bailarina se para en medio de los palmoteos. El hombre hinca la rodilla a los pies de la mujer y termina el baile.



 



Morenada

Otra danza al aire libre es la de los morenos o morenada , notable por el costoso traje que llevan. Este se compone de casaca de terciopelo de color, profusamente bordado con hilos de oro y de plata; chaleco y pantalón corto, igualmente bordados; medias de seda, calzado de charol, peluca y sombrero adornado con plumas.
La Morenada es una de las danzas más representativas de la cultura occidental de Bolivia. Esta importancia sobresale por la difusión del baile y la música en las fiestas patronales y cívicas de las ciudades de La Paz, El Alto, Oruro, Sucre, Potosí, Cochabamba y sus alrededores. Su posible mestizaje inicia siempre el debate entre quienes defienden el origen netamente aymara de la danza y los estudiosos que encuentran pruebas coloniales y republicanas de la notable influencia de la cultura africana en la Morenada. Lo incuestionable es el estado de aislamiento a que ambas culturas fueron sometidas por la corona española. Por ordenanza real ningún esclavo negro debía confraternizar con los indígenas so pena de castigo público. Esa distancia opuso a ambas culturas que, sin el uso de violencia, continuaron con sus respectivos procesos bajo el dominio ibérico. En el siglo XIX continuaron por sus lados hasta que en algún momento entre 1900 y la quinta década del siglo XX aparecieron unidas en la Morenada. De ahí que el Moreno aparezca con máscara de rasgos negroides, sombrero de metal, chascas o peluquín, botines y otras prendas ajenas al aymara, explican los defensores de la influencia africana en la danza. Sus críticos aseguran que la cultura aymara asumió algunos rasgos negroides para ocultar su identidad en las grandes ciudades. Lo innegable es que ahora los chóferes, médicos, ingenieros, comerciantes, carniceros, universitarios y otras agrupaciones sociales con plata, ejecutan la danza con igual corazón al ritmo de las matracas y las bandas y entonando canciones de amor, desdén o defensa de la hoja de coca. Porque para bailar Morenada uno debe tener dinero, ser "cocani" y estar dispuesto a cargar un traje de más de 500 dólares y un peso que excede los 15 kilos. La vestimenta de las mujeres exhibe también la riqueza de los Andes: manta de alpaca, polleras de finas telas, topos de oro, pendientes con piedras costosas, zapatos importados, blusas de seda.

 

Remontandonos a investigar el origen de estos bailes, considerados como propios de la raza, se nota que cada cual emana de la necesidad de venerar al animal u objeto material, bajo cuya proteccion se pone el ayllu (comunidad), y a quien suponia deber su existencia. Asi los qquenaqquenas, danza exclusivamente kolla, llevaban el cuero de tigre en señal de que provenian de el sus antepasados y de que, al usar esa piel se hacian invulnerables; los choqquelas se conceptuaban protegidos de la vicuña y el zorro, y se tendia a imitar la ligereza de la una y la estucia del ultimo.
Los sicuris (baile kolla) era dedicado al suri y al condor, aves que entre ellos simbolizan la tormenta y la fuerza.
Cada ayllu observa el uso de totems, segun la tradicion que tenian en su origen, pero el dios comunmente acatado por todos los ayllus kollas, fue el titi o tigre; por eso el cuero de este animal sagrado, rara vez dejaba de ser parte de sus disfraces en alguna forma.
El baile entre los indigenas no constituia una simple diversion, tenia por objeto recordar su pasado y rendir culto a sus dioses penantes.
De los numerosos bailes populares, que en otros tiempos se acostumbraban, solo tres han sobrevivido: el bailecito, el huayñu y la cueca . Los demas como los morenos mistti-sicuris y los auqui-auquis, son una derivacion de las danzas indigenas, con mezcla de figuras y vestimenta apropiada para su representacion y se desenvuelven al aire libre, en hileras y con movimientos agiles. Los tres primeros son ejecutados siempre al son de instrumentos de cuerda, acompañados estos de cantos o de flautas. La musica bailable mestiza se halla dominada por una profunda tristeza, en estos bailes se agita zapateando y se hace contorsiones con el cuerpo.

 

Taquirari

El Taquirari es el ritmo musical y el baile más característico de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, que juntos conforman el oriente boliviano. No se conoce con certeza su origen, pero existen testimonios de su presencia temprana en el siglo XIX, cuando, por ejemplo, el guerrillero cruceño Cañoto luchaba contra los españoles y tocaba en su guitarra melodías emparejadas con el trote del caballo. Puede relacionarse la aparición del Taquirari con el desarrollo de la cultura criolla del oriente. Se cree que su nombre proviene de la palabra moxeña takiríkire que significa flecha. Para bailar Taquirari, la pareja debe estar frente a frente y con las manos agarradas, Los saltos son marcados por un ritmo movido, un poco menos que el carnavalito, y las variaciones a veces improvisadas por los músicos. El Taquirari tiene una clara influencia de los bailes indígenas de la región, caracterizados por su movimiento y alegría. La vestimenta del camba está a tomo con el calor del trópico: camisa blanca, pantalón hasta el tobillo, sombrero de sao y pañoleta al cuello. La mujer viste el tradicional tipoy (vestido largo y sin mangas usado por las indígenas orientales) y tiene adornada la cabeza con flores coloridas de la región. Pese a sus variaciones rítmicas, el Taquirari también es considerada la canción romántica del oriente, sobre todo, si se toma en cuenta sus letras casi siempre dirigidas a enamorar a la mujer o al varón



 





Los Tobas

Es una representación figurativa de las tribus del Chaco boliviano. Desde antes de la colonia la relación entre la cultura andina y la amazonía fue de dominación y de resistencia. En sus incursiones, el ejército quechua tomó prisioneros selvícolas, llamados ch'unch'us. La llegada de estos orientales al mundo occidental inspiró en los aymaras la creación de una danza bautizada precisamente ch'unch'u, que no es más que una manera de apropiación cultural. Fundada la República, los aymaras migrados a las ciudades de La Paz y Oruro reinventaron la danza y la designaron Tobas, nombre de una etnia del Chaco boliviano. La apropiación incluyó también la representación imaginaria de la cultura Tacana, con máscaras de madera elegántemente ataviadas con plumas. El resto del indumento es liviano: calzoncillos largos, camisa de seda, una espaldera o capa pequeña y una falda de colores vivos hasta la rodilla, todo bordado con sencillez y adornado con cuentas y espejuelos; de tal forma que los bailarines tienen libertad de acción.La coreografía de la danza es notabe. Exige saltos y agilidad excepcional y es una de las pocas danzas andinas que requiere tanto movimiento.

 

El Tinku

El Tinku (encuentro) es un ritual de origen prehispánico que sobrevivió la colonia y mantuvo su fuerza durante el período republicano a la fecha, con algunas variaciones que no afectaron su carácter multiétnico, combativo y reivindicativo. Pero el Tinku es anterior a la conquista quechua de los señoríos aymaras. Según los cronistas españoles, en las comarcas de Charka y Chayantaka en Bolivia se realizaban peleas rituales en las que dos grupos intercambiaban golpes de puño o qurawas (hondas). Los Ayllus del norte de Potosí se organizaban también en espacios religiosos, y por tanto sagrados. Actualmente los "Encuentros" se realizan en las "Markas" o centros urbanos dotados de iglesia colonial, cabildo, casa de hospedaje y escuela. Estos centros urbanos, llamados pueblos de indios en tiempos de la colonia, fueron organizados a la manera de las poblaciones españoles durante la segunda mitad del siglo XVI por orden del Virrey Francisco de Toledo.Pueblos como Macha, Aymaya, Pocoata, Chayanta y Torotoro son ahora centros culturales, donde los campesinos acuden a cumplir el ritual del Tinku en fecha coincidente con la fiesta católica del Señor de la Cruz, mayo. De manera más amplia, las comunidades altiplánicas del norte de Potosí y sur de Oruro, Laymis y Jukumaris, Chullpas y Kakachacas, continúan la ancestral costumbre de la guerra entre los Ayllus





 

Los tinti caballos llevan fustes de caballitos de yeso,
por cuyo centro se introduce un bailarin.
Con una una mano agarra una campañilla y con la otra un pañuelo que segun las circunstancias las dan aplicacion.
Siguen a los huaca-tocoris, con quiene forman la supuesta y burlesca cuadrilla de toreros.

Los danzantes es un baile en el que los bailarines se cubren las cabezas de grandes y pesados cascos de yeso, pintados de colores caprichosos.
Se bailaba en Achacachi, en la fiesta de san Pedro. Este baile debio ser una derivacion de los Gigantones.

Imitando y ridiculizando a la vez, el porte, vanidad y fanfarroneria de los soldados castellanos, los indigenas inventaron el baile de los ppakkacoches.
En Oruro se llamaba palampas.

Los catripullis se diferencian por su indumento especial, formado por una saya de genero blanco almidonado y encarrujado, de una camisa del mismo genero y un pañuelo de madras verde que les cruza diagonalmente por la espalda.
Sobre la cabeza llevan un casco de carton o lata.
Bailan formando circulos, en cuyo centro hay dos indigenas disfrazados de negro y negra (con la cara pintada con betun),
que hacen gracias y divierten a los demas.

 



Kullawada

La Kullawa es una danza prehispánica, adaptada durante la colonia y readaptada en años recientes, sin que por esos procesos haya perdido su relación directa con los tejedores aymaras y quechuas. Prueba de lo anterior es la rueca (kapu en aymara, pushka en quechua) de madera que portan en una mano los bailarines. Otra evidencia es el "uso" gigante que el Waphuri maneja para dirigir la comparsa. El Waphuri es el único bailarín enmascarado; los rasgos de su máscara revelan el mestizaje del baile: nariz excesivamente larga, chapas, ojos grandes. En realidad son dos rostros, laterales, en uno. En el mundo andino prehispánico y republicano, en la actividad textil participan varones y mujeres. Su importancia no sólo es económica sino también iconográfica y antrpológica, pues en los tejidos hay una compleja simbología, en la que se estilizan elementos naturales y abstractos. Los varones llevan un disfraz que incluye: un pantalón corto, camisa de color, un ponchillo azul y rojo con flecos dorados y sobre la espalda bolsas bordadas con monedas de plata; cruzan su cuerpo con una soga; y como complemento perfecto, llevan en la cabeza un sombrero de copa redonda ricamente adornado. A la vez del sombrero, las mujeres visten polleras, denominadas urkhu, una mantilla de colores vistosos, y una prensa similar a la blusa.

 

Llamerada

La Llamerada es la representación de la actividad económica que fue más importante de los pueblos originarios de los Andes: la cría de la llama. Pero no se limita a ello, pues además rememora la gigantesca tarea de domesticación de los camélidos sudamericanos (guanacos, alpacas y vicuñas), realizada hace más de cinco mil años y que desembocó en el desarrollo genético de la llama, animal de mayor tamaño, de excelente lana y de mejor condición para la carga. Los bailarines llevan en la cabeza un tocado de cuatro puntas parecido al que los pobladores originarios de las riberas del lago Titicaca ostentaban en la cabeza antes y durante buena parte de la colonia. Sus pasos recuerdan el tránsito rítmico de las caravanas de llamas. Otra característica de los danzarines son la montera y el ponchillo. Una máscara de estuco, de labios fruncidos en un inextinguible silbido, perpetúa el mestizaje de las tierras altiplánicas. La tradición no uniformaba las polleras, pero el folklore urbano impuso caprichosamente a las mujeres el guindo o el funcsia intenso. Las bolsas de los llameros están forradas con monedas antiguas y sus atados están adornados con cucharas, platos y vasos de plata antigua. Las filas de bailarines se mueven al compás de la honda y de la campanilla de un guía ataviado igual que los otros danzarines.



 



Los Macheteros

Los Macheteros, es quizá la danza beniana más conocida dentro y fuera del país. Su origen es colonial. Y representa la resurrección de Jesucritos y su ascención a los cielos, pero desde una interpretación estrictamente nativa. Cada bailarín lleva en la mano derecha un machete de madera (tumoré ti yucuqui), una camisa larga y blanca, sin mangas ni cuello, y con franjas coloridas a los costados. Portan en la cabeza un tocado -denominado en lengua nativa progi-, hecho de plumas de parabas (ave amazónica), artísticamente ordenado de acuerdo con la intensidad de los colores. Sujeta del armazón que sostiene el tocado de plumas, se extiende sobre la espalda del danzarín un cuero de piel de tigre, que llega hasta los talones cubiertos con semillas de paichachíes, que hacen las veces de cascabeles. Los danzarines descalzos se mueven ceremoniosamente sin soltar los machetes ni deponer su actitud de guerreros a punto de entrar en combate. Agachan la cabeza y la elevan, en señal de ascención y muerte; pero en ningún momento quiebran el ritmo de la música fabricada con tamborcillos e instrumentos de viento. Todo es tan ceremonial como el atardecer y el amanecer en los llanos de Moxos.

 

Las danzas mestizas en las que predominan una mezcla de caracteristicas de bailes y notas indigenas con las extrañas venidas de afuera,
como el misti-sicuris, compuesta de dos filas de bailarines, vestidos de chaquetas y pantalon corto, ambas piezas confeccionadas de generos de color, sombrero de falda ancha con plumas y toquilla de color.
Tocan zampoñas; su musica es cadenciosa e impresiona agradablemente.

Las danzas indigenas cuando llegan a ser adoptadas por los mestizos son transformadas por completo en su indumento y aun en su musica.
Algunos como los auqui-auquis se ponen grandes sombreros de paja tejida, con desproporcionadas faldas y caretas con lengua, barba balanca y rubia.
Asi cada una de estas danzas se distingue por su traje, su musica y su significado.

 

Chunchus

Con el nombre de chunchus, se conocia un baile establecido en epoca remotas por los indigenas del tropico sojuzgados por los kollas, que venian atavidos segun su costumbre a las fiestas de estos. Posteriormente les imitaron los kollas, cubriendose el cuerpo de plumas y simulando acciones propias de aquellos. Los bailarines llevaban flechas que descargaban segun la exigencia de la musica. Ultimamente han sustituido el uniforme de plumas con sayas de terciopelo cortas, de varios colores, bordadas con hilos de oro y plata y recargas de lentejuelas. Esta danza es propia de Tarija y es aun posible verla en la fiesta de San Roque.

 

El Huayñu

El huayñu ha sido propiamente el baile originario de los indigenas. Lo ejecutaban en los intermedios de las demas danzas enfrentandose un hombre y una mujer en el centro de los bailarines que hacian rueda. Esta forma personal de bailar se llama huayñusiña. Actualmente se da el nombre de huayñu a una singular mezcla de las antiguas danzas denominadas agua de nieve, moza mala, bolero, en ciertas figuras y en otras se nota la influencia manifiesta de la muñcira gallega. Todas estas figuras han sido arregladas a la manera de ser y al tono del gusto nacional.
El huayñu lo bailan por parejas de hombres y mujeres colocadas en la misma forma que la anterior danza. Comienza por una vuelta entera, en seguida se para uno de los dos, mientras el otro comienza a danzar solo frente a su pareja el tiempo que considere necesario. Al terminar la figura la agarra de ambas manos y le hace dar una vuelta. Despues la pareja que ha permanecido quieta ejecuta a su vez otra figura distinta a la anterior y asi sucesivamente se van cambiando las figuras, cuidando que no se repitan . Es una danza de extremados movimientos en que las jovenes hacen excitantes quiebres de cintura y hacen diferentes pasos mientras se contonean y mueven los brazos.

 

El Bailecito

En el bailecito se colocan frente a frente hombre y mujer a una distancia apropiada, en seguida se mueve la pareja agitando los pañuelos, haciendo contorsiones con el cuerpo y diferentes pasos con los pies; dan dos vueltas enteras primero, dos medias vueltas despues y terminan la danza con una vuelta entera, en la que los movimientos de los danzantes son mas desenvueltos y animados por el jaleo y expresiones de aplauso de los concurrentes, por el furioso rasguear de la guitarra y por el entusiasmo de los cantores en levantar la voz.

 

Los auqui-auquis

Los auqui-auquis, son una derivacion de las danzas indigenas, con mezcla de figuras y vestimenta apropiada para su representacion y se desenvuelven al aire libre, en hileras y con movimientos agiles.

La musica bailable mestiza se halla dominada por una profunda tristeza, en estos bailes se agita zapateando y se hace contorsiones con el cuerpo.

 

El Potolo

"Potolos", es una especialidad de las 18 que acoge el fastuoso Carnaval de Oruro, declarado como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, como una de las más esperadas.
Esta danza es agraciada, carismática y sobre todo alegre, por los movimientos rítmicos y acompasados que realizan, además de los movimientos graciosos de las caderas, que le pone un aspecto simpático al baile, se dice que los potolos representan el acarreamiento del agua y el enamoramiento del varón a la mujer y que es originaria de dos poblaciones Potolo de Chuquisaca y Potobamba de Potosí. Es una danza costumbrista que se practica en toda esa región.
Asimismo, se dice que las características del zapateo y la utilización del instrumento de charango, provienen de otra región denominada Chayanta, ubicada en el Departamento de Potosí.
La conjunción de ambas, genera esta especialidad, Potolos y Chayantas.
El comunario, es representado por el danzarín, que demuestra su esfuerzo en el trabajo y sus habilidades en el momento de conquistar a la mujer, entre los objetos que porta, está un pequeño charango, que es considerado como su fiel compañero, al momento de interpretar una tonada para conquistar a su pretendida, mujer joven y soltera.
Otro personaje que se destaca en la danza es el de la danzarina que representa a la comuniaria, un valor importante de la economía familiar, pese a sus recargadas labores en el pastoreo y el hogar, no deja de lado el coqueteo, por ese motivo en la danza se representa el excedido coqueteo con el movimiento de las caderas como parte de la coreografía del baile.
La danza, también quiere demostrar mediante su coreografía el paso de la siembra, la cosecha de papa y el acarreo de agua, mediante movimientos.
Entre el baile y los danzarines, se dice que el jilacata es el único personaje que baila solo delante de un bloque, por ser considerado como autoridad.



 



La Saya

Las características de la Saya son bien definidas. Los hombres entonan, con sus potentes voces, coplas que las mujeres repiten con bellos matices de sus voces de sopranos. Los movimientos del baile son muy cadenciosos y sensuales. Las mujeres con el porte muy erguido, moviendo la cadera y con pasos cortos marcan la coreografía. Los hombres con mucha plasticidad tocan el bombo y el regue regue llevando el ritmo.
Las mujeres formando dos hileras van por delante y los varones van atrás portando los instrumentos musicales.
La vestimenta es blanca. Las mujeres llevan polleras con varias tiras de colores, en la parte del ruedo y bordados en la parte superior, blusas de mangas cortas, escote cuadrado, toda la blusa va bordada y adornada de cintas, encajes y zigzag, el sombrero en la mano y una manta de color, doblada y colgando en el brazo derecho. Llevan hojotas.
Preside el grupo uno o dos caporales (achachis) al estilo del capataz que siendo moreno vestía al estilo de un patrón del tiempo colonial. El caporal lleva un látigo que lo usa para conservar la disciplina de los bailarines. Además, llevan cascabeles en los tobillos.
Los bombos son confeccionados por personas expertas pues se utilizan troncos que deben ser procesados de tal forma delicada que den sonoridad adecuada. Los regue regues están hechos de cañas huecas talladas de forma canalada en espiral que se rasga con un palito delgado.
"La Saya" boliviana fue declarada patrimonio cultural e intangible del departamento de La Paz

 

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