TIERRA DEL FUEGO
Nicolàs Granatos


En el continente hermoso
De la tierra americana
En una región lejana
Y de clima venenoso
Existe un rincón brumoso
De aspecto triste y sombrío
Donde impera el aire frío
De las regiones polares
Que congela hasta los mares
En el rigor del estío.

Tierra del Fuego es su nombre
Como burlesca ironía
En la constante porfía
De los errores del hombre
No habrá ser que no se asombre
De tamaña enormidad
Tergiversar la verdad
Llamándole fuego al frío
Es como decir ¡impío!
Al amor de la piedad.

Tristes costas arenosas
Perfilan a la bahía
Que da entrada a la sombría
Isla de sendas tortuosas;
Pobres y míseras chozas
Rodean a las prisiones
Que tienen por murallones
A cerros inexpugnables,
Que se yerguen implacables
En apiñados montones.

Su bahía solitaria
Es el puerto adonde llega
Aquel que con llanto riega
La tierra triste y precaria;
Yo te elevo esta plegaria
Isla de costas desiertas
Tumba de ilusiones muertas
Y de esperanzas perdidas,
Donde sangran las heridas
De las penas que despiertas.

Isla de Tierra del Fuego
Sos morada muy ingrata
Para aquel que se arrebata
Sin escuchar su ruego;
Sitio del desasosiego
Del padecer y el llorar
Eres el triste lugar
Donde al hombre se recluye
Y donde todo concluye
Para otra vida empezar.

Solo infelices que lloran
Tu población involucra
Y nadie en tus tierras lucra
Ni el sol tus campos coloran;
A tus picachos no doran
Esos preciosos matices
Los naturales tapices
Que en regiones generosas
Brindan las flores hermosas
Donde anidan las perdices.

Desdichados presidiarios
Habitan tu triste suelo
Y hasta el ave alza su vuelo
De tus campos solitarios;
Tus nieves son los calvarios
Furiosos del huracán
Martirio de los que van
A tus montes pantanosos
A juntar leña haraposos
Para poder comer pan.

A cualquier hora del día
Se ven filas de penados
Que trabajan custodiados
Cerca de la serranía;
Y allí en medio de la impía
Temperatura Glacial
Mas de una vez la fatal
Idea de suicidarse
Ha llegado a concentrarse
En un cerebro anormal.

Tu crepúsculo es eterno
En la época del estío
Y es este tan cruel y frío
Como el riguroso invierno;
Eres isla del infierno
Un constante vendaval
Y más de un ocasional
Derramó llanto en tu arena
Lo mismo que por su pena
Un infeliz criminal.

Tus montes impenetrables
Tus arenosas llanuras
Y las tétricas figuras
De montañas implacables,
Son los signos destacables
De tu miserable suelo
Y hasta el color de tu cielo
Proyecta una negra sombra
Que cubre al mar una alfombra
Del más infinito duelo.

Y en ti yo paso la vida
Isla de la desventura
Caos inmenso de amargura
Por mi recién conocida;
Página triste escondida
Dentro de mi corazón
Imborrable decepción
De un fatal presentimiento
Constante y cruel sufrimiento
Que aniquila mi corazón.

De mi hogar triste y perdido
O para siempre deshecho
Ya no volverá su techo
A cubrir mi dulce nido;
Y el lecho donde ha dormido
Por mi madre yo me vi,
Ya no tendrá para mi,
Este sitio que otra veces
Supo compensar con creces
Las penas que yo sufrí.

Hoy mi miserable hogar
En mi soledad de paria
Es mi celda presidiaria
Donde llego a descansar;
Allí me aduermo al llorar
De mi alma apesadumbrada
Sobre una cucheta helada
Y ambiente envilecido
Con el recuerdo querido
De mi madre idolatrada.

Me parece hasta mentira
Al verme como me veo,
Y juro que a veces creo
Que mi alma enferma delira;
Llora alma mía y suspira
Marchita en Tierra del Fuego
Mi llanto es constante riego
Que va secando a mis ojos
Como si fueran despojos
De la retina de un ciego.

En fin si la triste suerte
Otro rumbo me dejara
Y me señala la vara
Implacable de la muerte,
Soportaré como fuerte
Esta desgracia sombría
Y enterrado en la bahía
De tus costas solitarias,
No tendré ni las plegarias
De la santa madre mía.

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