PAISAJE DE CATAMARCA

Polo Giménez

Desde la cuesta del Portezuelo
mirando abajo parece un sueño:
un pueblito aquí, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.

Hay un ranchito sombreao de higueras
y bajo el tala durmiendo un perro;
y al atardecer, cuando baja el sol,
una majadita volviendo del cerro.

Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde;
un pueblito aquí, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.

Y ya en la villa del Portezuelo,
con sus costumbres tan provincianas:
el cañizo aquí, el tabaco allá,
y en la soga cuelgan quesillos de cabra.

Con una escoba de pichanilla
una chinita barriendo el patio:
y sobre el nogal, centenario ya,
se oye un chalchalero que ensaya su canto.

A CATAMARCA

Autor anónimo

Como brindando un abrazo
se abren tus cerros al sur
y allí, en el fondo del valle,
linda y churita estás tu

El cielo que usas de poncho es azul
hecho en telares de luz
sos tierna como el pesebre
donde naciera Jesús

Yo no nací en Catamarca
porque no lo quiso Dios
pero soy catamarqueño
con todito el corazón

Vine a dejarte este canto y me voy
quién sabe si volveré,
pero irás siempre conmigo
dentro de mi propio ser
aunque no pueda volver.

 

ADIOS CATAMARCA, ADIOS

¡Adiós, Catamarca, adiós!
¿Quién sabe hasta cuando será?
¡Adiós, mi cerro el Ambato;
adiós Valle Viejo, adiós Capayán!

Camino del valle me iré:
camino del bello Pomán.
Me iré cruzando los campos.
¡Adiós, mi Joyango; adiós, mi Siján!

¡Cuantos recuerdos queridos,
por largos caminos me han de acompañar!
Y aunque me encuentre distante,
de mi Catamarca no me he’i de olvidar.

¡Adiós, Catamarca, adiós!
¿Quién sabe hasta cuando será?
Al irme dejo esta zamba
pa’ que mis paisanos la puedan bailar.

¡Adiós, ya me voy, ya me voy;
cantando algun día he’i volver!
¡Adiós, mi cerro, mis viñas;
adiós, Tinogasta; adiós, mi Belén!
 

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